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Archivo de enero 2015

El reino de los mosquitos

Día 29 de enero, diana a las 6, apenas hay luz. Se va notando el paso del verano e ir ganando latitud.

Navegada una vez más contra el viento de proa, en jornada de 9 horas, 44 millas, para llegar a la Caleta Luna. ¡Vaya recibimiento!. Una legión de mosquitos, tipo mosca pequeña y cojonera, que abrasa, nos estaban esperando. El fondeo, muy internados en la vegetación, les favorecía. Se meten entre las mangas, por debajo de los gorros, por detrás de las gafas, donde no les puedes manotear y pican. En cuanto estás ocupado con los cabos, el ancla o alguna faena de cubierta, ellos aprovechan y atacan.

La posición en la Caleta Luna, en la Isla Canning es:

Latitud.- 50º 18´029 S

Longitud.- 74º 37´528 W

Nos atrincheramos en los interiores y a la mañana siguiente, pese a estar diluviando, cambiamos de fondeo a uno próximo, a 18 millas.

Aquí ya habían recibido la noticia de nuestra próxima arribada y más de lo mismo. Para completar las excelencias del fondeo, no ha habido manera de que el ancla agarre y estamos amarrados a tierra por 4 cabos, 2 por las aletas y 2 por las amuras. Menos mal que el derrotero decía que el tenedero es “very good”.

Vamos observando que la biblia de los italianos tiene algunas deficiencias. Son más los aciertos, pero necesitaría una nueva revisión.

Estamos en la Caleta Neruda, en la Isla Topar, donde confluyen el canal Concepción y el Canal Andrés y donde arranca el Canal Wide por el que seguiremos mañana y que nos lleva hasta Puerto Edén, que está a 60 millas, no obstante serán bastantes más porque pensamos desviarnos al glaciar PIO XI, que creemos que forma parte del Campo de Hielos Norte.

Nuestra posición en la Caleta Neruda es

Latitud.- 50º 06´625 S

Longitud.- 74º 41´864 W

Después de un mes perdidos por estos canales sureños, estamos esperando la arribada a Puerto Edén pensando que vamos a llegar a Nueva York.

Es un lugar pequeño, casi una aldea, en la que según los derroteros solo hay productos básicos y lo más importante, combustible. Esta vida de motorear va vaciando los tanques. El PRATI casi tendría autonomía para llegar a Chiloé, pero mejor repostar para ir más tranquilos.

Es posible que seamos los tripulantes los que más necesitemos llegar a un lugar habitado donde poder cambiar de interlocutores. La convivencia a bordo, en un lugar tan chico como es un velero, tiene sus asperezas.

28 Día de glaciares

Hoy es de esos días en que una imagen vale más que mil palabras. Lo sentimos, no hay fotos, las habrá cuando estemos en tierra.

Solo narrar que hemos navegado desde el fondeadero de Caleta Amalia, desde la que escribimos ayer, hasta el glaciar de su mismo nombre, a 8 millas de distancia. Allí nos hemos aproximado hasta apenas 200 m de la base del glaciar y nos hemos quedado casi una hora al pairo.

Fotos, fotos, fotos, muchas fotos con el glaciar y con los hielos que lo rodean, un iceberg precioso y azul nos sirvió de aperitivo y con él comenzó la sesión de fotos, tocándolo incluso.

Videos en los que oír rugir a los leones marinos y el craqueo del glaciar. Craqueo es el sonido que se produce cuando se quiebra parte de la pared de hielo y caen al agua bloques, de mayor o menor tamaño, que producen pequeños o grandes tsunamis, dependiendo de la magnitud del pedazo de hielo. En este caso pudimos acercarnos mucho porque una lengua de tierra, en uno de los laterales del glaciar, da protección ante esta situación, que aún a pequeña escala, se repite con mucha frecuencia.

La Posición bien cerca de la pared del Glaciar Amalia es:

Latitud.- 50º 56´349 S

Longitud.- 73º 41´312 W

Después navegamos de vuelta hacía el Estero Peel y nos internamos en el Glaciar Asia. Totalmente diferente al anterior. Pared más alta, de un aspecto de más de 100 m de altura y un color azul berilo impactante. Muchos más hielos que en el caso anterior, nos hicieron difícil el aproximarnos tanto. Nos quedamos aproximadamente a una milla, rodeados de hielos importantes que golpeaban constantemente los cascos del cata.

La Posición en este Glaciar Asia es:

Latitud.- 50º 49´566 S

Longitud.- 73º 44´456 W

El Estero Asia parece tener delfines propios que nos han acompañado media jornada, incansables, a la ida y al regreso.

Con los ojos llenos de imágenes y satisfechos del espectáculo de este día, navegamos hasta la Caleta Villarrica, un lugar con forma totalmente redonda al que se accede por un paso estrecho, unos 30 m, de altas paredes rocosas. Dentro, un remanso de paz con aguas profundas donde estamos fondeados.

Posición en el fondeo:

Latitud.- 50º 49´379 S

Longitud.- 74º 00´772 W

Campo de hielo Sur

Estamos fondeados en Caleta Amalia, en el estero del glaciar del mismo nombre

Posición

Latitud.- 50º 56´25 S

Longitud.- 73º 52´22 W

Hemos navegado apenas 5 horas, de una calma absoluta, hasta adentrarnos en el Canal Peel y desde este al lugar donde ahora nos encontramos.

Nos hemos internado un poco en la gran zona de glaciares del Campo de Hielos Sur, donde los icebergs y los growlers tienen su reino. Las guías que manejamos, tanto la de los italianos Giorgio y Mariolina Ardrizzi, como la Imray, advierten del peligro que supone para los barcos de fibra y de madera navegar por estas aguas, así que nos internaremos lo justito para no tentar a la suerte. De momento, hoy está despejado el lugar. Hay unos cuantos témpanos varados en la orilla Este, nosotros estamos en la Oeste. Mañana tenemos la intención de pasar el día en las proximidades del glaciar.

Ayer la first mate recibió la felicitación de varios amigos y familiares. Gracias a todos.

La celebración de la onomástica consistió en una cena con centolla y una botellita de champán, espumoso argentino al que llaman champán. Ya en fase de lavado de platos y eso, Magdalena ayudando desde el exterior de la cocina, dio un paso en falso y rodó escaleras abajo en caída libre y de espaldas. La escalera tiene 1,1 metro de altura y el pasillo en el que quedó unos 80 cm. Yo estaba fuera, en el cokpit reparando una silla y escuche los gritos de dolor, llamándome. Asomé a la escalera de un brinco y la vi allí en el suelo, empotrada contra la pared del pasillo y con la cabeza torcida como si de un muñeco de trapo se tratara. ¡Dios mío!, se ha roto el cuello .Un escalofrió recorrió mi cuerpo. En ese instante pensé lo peor. Carlos Nieto estaba ya ayudando, los tres muy asustados y ella con la conciencia confusa. ¿Que ha pasado?, no lo entiendo, no lo entiendo.

– La cabeza, me duele mucho la cabeza y el pié derecho. Me duele mucho.

– ¡Mueve los pies!

Y los movió. El cuello lo tiene bien.

La cabeza, repetía y el pié derecho.

Así pasaron varios minutos y poco a poco la situación se fue aclarando un poco. El susto fue pasando. Con cuidado la llevamos a la cama y con calma fui pensando que hacer. Lo primero poner hielos en el tobillo por si se trata de un esguince. Para las contusiones Ibuprofeno. Efectivamente el tobillo está esguinzado, pomada de Voltaren y masaje a continuación.

Pasamos los dos la noche abrazados y sin conciliar un sueño profundo.

Esta mañana las cosas han mejorado. Magdalena sigue con todo el cuerpo dolorido y un buen chichón en la cabeza, pero eso con paciencia se arregla.

En nuestra vida en pareja solo habíamos tenido una situación similar. Aquella vez, hace muchos años, que después de una mamografía nos llamaron desde un centro de tratamiento del cáncer de Madrid para citar a Magdalena para hacer unas nuevas pruebas. También en aquel momento entré en pánico. Luego todo resulto ser una falsa alarma. A la salida de la clínica y con los resultados buenos, dimos saltos de alegría y nos fuimos a un buen restaurante a celebrar la mejor noticia de nuestras vidas.

Esta mañana, salió el sol.

Hola de nuevo

Nos hemos tomado un finde largo para dedicarnos a la pesca, la montaña y el relax:

El capi a las centollas, con unas capturas importantes, ya llevamos 16 animalitos en este fondeadero, 8 que nos hemos cenado ayer y otras 8 que están ahora mismo en la olla.

Los “Sirocos” a la montaña, han ascendido ya el pico más alto que vieron desde aquí. Dicen que lo más difícil es cruzar los primeros 100 m. donde la vegetación es muy tupida, “es la jungla” después vienen las turberas, un manto de musgo, líquenes y charcos de agua, que parece una alfombra muy mullida en la que te hundes hasta la rodilla y luego empiezas a subir en vertical por las montañas de granito pelado, muy redondeadas por el efecto de antiguos glaciares. Desde allí han visto y fotografiado 3 lagos, el Canal Sarmiento y a lo lejos, las Torres del Paine.

Solo queda el relax para la first mate para entrar con buen pie en sus “62 years old”.

Seguimos en completa soledad, nadie por los alrededores y menos aún en esta bahía abrigada en la que nos hemos escondido.

Cada tarde a las 19 h. la BLU nos comunica con Miguel, quien desde Bahía Blanca (Argentina) y por afición y amabilidad con los navegantes, nos pasa las previsiones meteorológicas, los resultados de futbol (¡ala Madrid!) y charletas sobre cualquier tema que se nos ocurre. Algunas veces incluso oímos a otros barcos, como el caso de Cocua que está por el N de Brasil rumbo al Caribe. No tenemos comunicación directa en este momento con José María, pero si nos mandamos las noticias y los abrazos a través de la rueda. Algunas veces también hemos escuchado a Antonio del Pic la Lune, que ahora chartea su barco por Cabo de Hornos y Ventisqueros. La Rueda de Miguel emite a la 22 UTC en 14.395. Hay otra Rueda en Buenos Aires a las 23 UTC en la frecuencia 14.385, ésta la lleva Alejandro y hace más o menos lo mismo. De Chile, existe, pero no conocemos la hora.

Ayer, domingo, comimos arroz. Begoña es la encargada de esta especialidad. No le podemos llamar paella porque nos falta el recipiente (la paella que da nombre al plato) y además hay que hacerlo con lo que se tiene a bordo. El de ayer, por cierto muy bueno, fue con bacalao y alcachofas. La cena, como hacemos todos los domingos, jamón importado en las maletas de los tripulantes y como extra centolla. Una cena de súper lujo.

Hoy comeremos carne guisada con alguna verdura (de bote) porque se van acabando los productos frescos, hicimos la compra el día 2 de enero en Ushuaia con productos que no tenían la frescura apetecida, después de las fiestas navideñas y para cenar tortilla de calabacín y patata, centolla y una botellita de champán para celebrar el aniversario.

Por cierto, seguimos comiendo el pan del almacén Ramos Generales de Ushuaia. Ellos preparan unos panes de 1 Kg. Pan tipo francés de corteza dura, que retractilan en papel film cuando se ha enfriado y perdido la humedad. Normalmente dura unas tres semanas conservado en sentinas y en la obscuridad. Este, del día 2 de enero, sigue estando comible tras una pasadita por el tostador. ¡Que invento más bueno!

Las autoridades chilenas quieren conocer la posición de todos los barcos que navegan por sus aguas. Cuando está cerca alguna estación, resulta fácil, basta con llamarles por VHF y darles la posición y los planes futuros. Ahora que no tenemos cerca ninguna estación, intentamos cada noche a las 20 h. local, comunicar por la BLU con Puerto Montt Radio, lo que no siempre conseguimos. Ellos piden que te reportes para QTH y oímos a todos los pesqueros, motonaves y cargueros que navegan por la zona, hacerlo. Ayer uno de ellos, harto de oír nuestra llamada sin respuesta, hizo de puente y pudimos reportarnos. En breve esperamos poder comunicar con Puerto Edem Radio, por VHF y se acabó el problema por unos días.

Es muy interesante cumplir estos requisitos por la propia seguridad de nuestro barco. Si pasan varios días sin recibir noticias, inician operación de búsqueda. Normalmente preguntando a otros barcos. Por eso, aunque no nos oigan en Puerto Montt, llamamos todos los días para que nos escuchen otros barcos y sepan que seguimos a flote.

Se ha terminado la cocción de las centollas del día de hoy y parece ser que han quedado estupendas. Ahora hay que dejarlas enfriar y después pelarlas. Como son blandas, aunque pinchan como demonios, se usan unas tijeras de cocina para abrir las patas. El cuerpo no es comestible.

Mañana, más.

24 Puerto Bueno

Estamos desde ayer fondeados en Puerto Bueno, Posición

Latitud.- 50º 59´18 S

Longitud.- 74º 13´03 W

El nombre a esta bahía se lo puso Sarmiento de Gamboa, por el buen abrigo que les ofreció en su expedición de 1.579. El canal que nos ha traído hasta aquí es el Sarmiento.

Por él hemos navegado 13 horas, buscando el lugar donde nace el viento, ese que siempre tenemos enfrente.

Los predominantes son del cuarto cuadrante y a pesar de que en algunos momentos podría ser el oportuno para navegar de ceñida, esto se hace imposible, pues el viento encañona por estos canales y siempre lo tienes en la proa, en la mismísima proa. En la navegación de ayer hubo un momento en que pensamos que quizá podríamos ir a vela. Ilusos de nosotros. Tardamos más en izar y arriar que el tiempo que estuvo la mayor desplegada. Así que fueron 61 millas navegando contra el viento, con un aparente entre 15 y 30 kt. Hubo sol y vistas espléndidas de los Andes con sus montañas nevadas, pero así y todo resultó muy pesado.

En todo el día nos cruzamos con un yate de Nueva Zelanda, que iba hacía Puerto Williams y un pesquero. Mucho ambiente no hay por aquí.

Otro tema curioso ha sido las lecturas extrañas que nos da la sonda. En lugares donde las cartas indican más de 100 m de profundidad, de repente aparece una lectura de 6 m. y no es porque tengamos una ballena a nuestra sombra, si no por las distintas densidades del agua, por la mezcla de agua dulce y salada y también provocada por las fuertes corrientes. Al menos esa es la explicación de la Guía Imray.

Llegamos cansados al fondeo, cansados del ruido del motor y de las cabezadas del barco. Sin embargo, rápidamente el capi preparó sus nasas con mejillones rotos y unos despojos del bacalao que teníamos a remojo para hacer “desarme”. Los de Oviedo ya saben que hablamos de garbanzos con bacalao y espinacas. Con este plato contundente de primero y unos callos de segundo, cuenta la tradición que desarmamos a los franceses, que tras la copiosa ingesta y mucho vino, quedaron amuermados por la siesta y aprovechamos para birlarles las escopetas.

En este caso no sabemos si los mejillones o el bacalao han sido los responsables de las 4 centollas que esta mañana “subieron encantadas” a bordo. Y a lo mojó, hoy hay más.

Nos hemos tomado día de descanso. Ducha, colada, sustitución del quemador de la calefacción, antes de que se estropee y de paso cambio de chimenea, “desarme”, paseo por los alrededores y por la noche, centollas.

La temperatura es estupenda, el sol casi molesta. Estamos animados a navegar hacia el Estero Peel para disfrutar de los glaciares del Campo de Hielo Sur. Al menos lo vamos a intentar, luego, dependiendo de si hay mucho hielo flotando o no, iremos tomando la decisión que corresponda.