Dia de sol y moscas

Pues eso, hoy tenemos día de sol y moscas, como se suele decir cuando no hay viento. Moscas, la verdad es que no hay, pero sol 🌞 para aburrir.
Apareció por nuestra popa a las 7 horas y siete minutos, rojo, grande, hermoso. Rápidamente fue tomando altura y soltando calor y más 🥵.
Son las diez de la mañana del día 23 de agosto. Temperatura del aire 29,9° temperatura del agua 29,4° C.
Ayer el viento fue a menos a medida que avanzó el día, para acabar con una noche en la que el cata avanzaba un poco por inercia. Vientos de F-2 y velocidades de 3 y 4 kts. y con rumbo SW.
Piet dice que es un milagro ver al PRATI “ sailing “ con esos vientos y sin que las velas hicieran ningún extraño.

En estas condiciones tan tranquilas, apareció el único barco que vimos en todo el día. Otro catamaran de vela. Lo detectó el AIS a la una de la madrugada y curiosamente en rumbo de colisión. !!! Manda calao !!!!! Tanto es así que hubo que maniobrarlo, e incluso en la noche oscura, antes de que apareciera la 🌓 luna, se le veía perfectamente el spinaker con que navegaba. Eso me han contado, porque yo no estaba de guardia 😴😴.

A Piet, nuestro tripulante, le encanta pescar y ayer navegamos con tres caceas por la popa. Así que cuando picaron, que picaron, fue en grupo. Tres atunes a la vez. Después cayeron otros dos y nos juntamos con cinco atunes de un poco más de 2 kilos. Ahora tenemos el frigorífico y el congelador a tope y comeremos atún bien fresquito.
A la caída del sol, picó un “wayú” o algo similar. Tenía un aspecto más agresivo y mayor tamaño, pero se liberó justo al lado de las escaleras. Igual se fue sin boca, pero se fue.
Hoy “día feliz” para los peces. No se pesca más hasta que no vayamos acabando con lo que hay.

Nuestra posición es:

Latitud.- 11° 16’49 S
Longitud.- 127° 44’21 E. (Otro grado menos para llegar a casa)

Hemos recorrido solo 118 Nm. en esta jornada y 234 Nm desde Darwin. A Kupang nos faltan 286 Nm. Aún no hemos llegado al ecuador de la travesía .

Estamos navegando a motor y utilizando a la vez la potabilizadora de 24 V. Y esto es todo por hoy.

MH

indonesia, allá vamos

Ayer, día 21 de agosto, fue el día que elegimos para dejar Australia y poner proa a Indonesia.

Madrugamos para estar a las 8,30 en las oficinas de la Australian Border Force, con los que teníamos una cita concertada a esa hora. Previamente les habíamos enviado nuestros documentos y ya tenían todo preparado. Comprobaron que éramos los mismos que en los pasaportes y en diez minutos teníamos el zarpe.

Todos los trámites burocráticos en Australia han resultado perfectos. Formales, serios con los procedimientos, fáciles, simpáticos en el trato y sin demoras ni problemas. Chapeau para Australia.

La estancia, como ya he dicho varias veces, nos ha gustado y nos ha quedado un poco corta, pero las fechas se nos echan encima y hay que salir de la zona de ciclones con el margen suficiente para evitarnos problemas.

Antes de las diez entramos de nuevo en la esclusa. Hoy, con viento en la Marina, parecía que la entrada era aún más angosta. Menos mal que el capitán controla, porque asustaba un poco. Dicen que el ancho son 10 metros, nosotros tenemos 7,90 y añadiendo las defensas por ambos costados, entramos rascando. Eso sí, rascando sólo las defensas.
Esta esclusa está pensada para aprovechar la vaguada en que se edificó la Marina y la urbanización que la rodea. En la Marina la profundidad es de poco más de 4 metros y las mareas en esta zona llegan a los 7 metros. La esclusa mantiene constante la profundidad y a cambio exige esta maniobra, un poco justa para un catamaran como PRATI. También limita la eslora a 30 m. pero eso no nos afecta.

Tras la esclusa, amarramos en el pantalán de la gasolinera para rellenar los tanques. Otra cosa a valorar, self-service con tarjeta de crédito, como es habitual, y sin embargo limpia, sin una gota derramada por ninguna parte, mangueras perfectamente enrolladas y listas para el uso, o sea, otro diez.

Nos vamos de Australia con una idea bien distinta de la que teníamos. Como turistas, el año pasado, nos había pintado muy bien, pero con el barco nos temíamos que resultara distinto. Pues no, tienen una mala prensa entre los navegantes que para nada se corresponde con la realidad que hemos vivido.

Y vuelta a navegar.
El viento flojo en los inicios, sin hacer mucho caso de las previsiones. Cuando largamos el génova surgió el primer problema.
El cabo del enrollador de génova es el más complicado que tenemos a bordo. Está hecho con dos cabos de menas diferentes, perfectamente unidos por un profesional experto en el tema. El motivo es que para que entre bien todo el cabo en su enrollador no puede ser de 12 mm. que es el que se adapta perfectamente a los stoppers y winches. Así que la solución fue esa unión de dos cabos. Con el fino aligeramos el enrollador y el más gordo es el que hace firme en el stopper.

En New Zealand se pusieron nuevos y no quedó la unión en el sitio correcto. Como eso daba un poco de lata, ahora, tranquilos en la Marina, decidimos mejorarlo. Hubo un error y cuando llegó el momento de usarlo, había quedado corto. Así que nos hemos pasado las tres primeras horas de la travesía para subsanar el problema. Como es un tema delicado, llevó su tiempo, haciendo una prolongación del cabo de 12 mm para la zona donde no hay tensión y quitando algunas vueltas de las que siempre quedan almacenadas en el enrollador. Al estar ya navegando, es más difícil. Que bueno ser tres a bordo.

Durante 4 horas tuvimos que ir a motor, con viento de F-2 y después, con vientos flojos hasta el amanecer, continuamos solo a vela.
Al amanecer, justo para mi guardia, subió la intensidad a F-5-6 y así seguimos, con olas grandes, cielo rabiosamente azul y calor, como no podía ser menos.
A las 10 de la mañana, hora local, con casi 24 horas navegando, estamos en la posición

Latitud: 11° 5381 S
Longitud: 129° 0331 E

Hemos hecho 123 Nm y nos quedan unas 350 Nm a Kupang, capital de Timor W, donde haremos la entrada oficial en Indonesia MH

Despedida de Australia

Nuestro tiempo en Australia está tocando a su fin. Mañana, miércoles 21 de agosto, tenemos concertada la cita con Australian Border Force, para hacer oficial la salida del país. El viento parece favorable e Indonesia nos espera.

Este es nuestro track desde Polinesia Francesa y en rojo, dentro de Australia, el recorrido que hicimos el año pasado, sin el PRATI.

Detalles de la Great Barrier Reef, con «sus circunstancias»

 

Hemos disfrutado de estos días en Darwin. Es un lugar lleno de actividades y con gente muy animada y aficionada a los bares, sobre todo por la noche, eso nos resulta familiar y nos encanta.

 

Ha coincidido estos días la 40th edición del Festival de Darwin. Una especie de feria que se celebra durante quince días con actuaciones de todo tipo, teatro, variedades, música, danza, puestos de comida y bebida y la gente llenando los recintos, al aire libre,  en un ambiente relajado y feliz, familias enteras, de etnias muy diferentes, disfrutando.

 

Como hay gente para todo, cerca de nuestra zona de atraque en Cullen Bay, en Mindil Beach,  se celebra dos veces a la semana, jueves y domingos, un mercado con los típicos puestos de artesanías y un montón de lugares con diferentes tipos de comida.

Qué rico este «pirulí» de patata.

También está presente nuestra famosa paella, cuyo aspecto nos resultó bastante bueno.

 

 

Todo el mundo se organiza su comida y muchos de ellos se instalan en la playa para ver bajar el sol. Los dos días que lo hemos visto ha resultado precioso, con un color rojo, mantenido en el horizonte, espectacular. Cuando el sol se oculta, la gente aplaude. Curioso.

 

 

 

 

 

 

 

 

El fin de semana, por la noche, en la ciudad, todo estaba a rebosar y en los distintos locales, las músicas se superponían unas a otras. ¡vaya movida!.

Aquí, en la zona de la Marina, el ambiente es más de restaurantes y se termina un poco más temprano, salvo en Lola’s Pergola, que tiene siempre una música ochentera buenísima y donde se puede tomar una copa después de cenar.

 

Por las calles de Darwin y en todos los eventos, los larrakia son la nota triste. Se les ve tirados por las calles, o en la zona de la playa, muchas veces bebidos, sucios, pidiendo. También hacen música, por llamarlo de alguna manera, para animar con las propinas. Parece ser que fueron expropiados de sus tierras y que ahora no tienen un futuro muy alagüeño. Es triste verles deambular como almas en pena. Pero no conocemos lo suficiente sus acuerdos con el Gobierno australiano, para poder opinar.

Hasta Indonesia, no habrá más fotos, volveremos a las crónicas escuetas de navegación.

Saludos a todos desde este pais que nos ha encantado visitar.

MH

Desde Darwin

PRATI ha entrado por primera vez en una esclusa para acceder a la Marina de Cullen Bay.

 

El equipo, bien simpático, que nos «desinfectó»

 

Hemos quedado instalados en este lugar, rodeados de casitas con su propio atraque. Esta es una zona residencial muy tranquila y bonita. Estamos a 2 km más o menos de la ciudad.

 

Darwin es territorio de los Larrakia, pueblo aborigen que custodiaba tradicionalmente la tierra y el agua de esta región.

Aquí no vino Joshua Slocum y no pudo opinar de su aspecto como lo hizo en las Islas de Torres Strait.

 

La ciudad es pequeña y muy bien organizada, limpia, con abundante vegetación, parques, jardines y una ingente cantidad de palmeras.

Abundan los bares y restaurantes con amplias terrazas a la calle y todos los días hay mucho ambiente, a la gente le gusta comer fuera y tomarse sus cervezas y demás.

Algunos restaurantes tienen aspecto muy clásico y hay bastantes salas de juego y de apuestas a casi todo, principalmente a los caballos solos o los que tiran de un pequeño carro.

 

En la segunda guerra mundial sufrieron un bombardeo, por parte de los japoneses, mayor que el de Pearl Harbor y en 1.974 el ciclón Tracey la dejó devastada de nuevo. Así que ahora es una ciudad muy nueva y se nota.

En los alrededores, urbanizaciones y jardines se suceden. El sol brilla cada día, desde que estamos aquí y hace calor, verdadero calor, sobre todo a bordo durante las horas del mediodía. Estamos en invierno.

Nos comimos todo el viento para llegar aquí y ahora no sopla ni una brisita para mejorar la sensación térmica.

En la calle, a la sombra, en espacios abiertos, se está de maravilla.

 

Como estamos en la Marina no cabe refrescarse en el agua, pero los que están en fondeo, que son muchos, tampoco pueden hacerlo por los dichosos cocodrilos que son los reyes del Mambo.

 

La zona de la marina es animada. De noche todos los días están llenos los restaurantes que la rodean, hemos contado 7 u 8. El mejor una Tavern Griega con calamares espectaculares.

 

 

El atraque de lo más tranquilo. Solo permiten vivir a bordo, por tiempo limitado a los extranjeros. Tenemos al lado un barco habitado, aparentemente por gente local y parecen vivir escondidos. Nunca asoman y de noche ven la TV y ya. Nada que ver con las marinas anteriores en las que tan buen ambiente tuvimos con los vecinos.

 

En el capitulo de curiosidades, coincidimos en uno de los restaurantes de la marina,  con dos chicos mejicanos. Son de la Armada Americana, concretamente de Artillería y están cedidos a Australia. Tienen el destacamento hacia el interior y se quejaban de aburrimiento, porque no tienen vehículo para venir de paseo. No entendimos nada y en esta ocasión no fue por problemas con el idioma, más bien con el funcionamiento de los militares.

 

Hemos estado en el Consulado de Indonesia para tramitar un visado para 60 días, uno de los motivos por los que vinimos a Darwin.

Tardan una semana en resolverlo y además se quedaron con nuestros pasaportes. No nos gustó mucho, pero es lo que hay.

Si llegamos allí sin visado, nos darían uno para 30 días y para prolongar otros 30 días hay que emplear casi una semana en ir, cada día, a papelear en los distintos departamentos, así que optamos por esta otra opción.

 

Hoy ha llegado a bordo Pieter, es un profesional con gran experiencia en catamaranes que nos acompañará hasta Sudafrica, su país, si todo va según lo previsto. Toca conocernos y organizarnos en trio.

 

La primera etapa está prevista a Timor W. a Kupang, para hacer la entrada oficial en Indonesia.

Tenemos que esperar por los visados y por un poco de viento que nos lleve, aunque sea despacio, hasta allí.

En la próxima crónica pondré los recorridos por Australia y otros más, que ha preparado Luigi.

MH.

En Darwin

Hemos llegado a las dos de la tarde al pantalán de la gasolinera de Cullen Bay Marina, en Darwin, donde tendremos que papelear antes de entrar en la Marina propiamente dicha.

Ayer habíamos valorado lo de quedarnos escondidos en un fondeo hasta que las condiciones meteorológicas en el acceso a Darwin mejoraran, luego nos sentimos un poco gallinitas y pensamos que no sería para tanto. Lo era, lo era.

No recuerdo ningún aproaching como éste.

Cuando teníamos por babor el Cabo Don, con la marea a favor, íbamos en avión, que chulada de velocidad, con mar y viento a favor.

En Dundas Strait encontramos tremendos escarceos formados por la marea hacia el S y viento contrario del 2° cuadrante. Fuertes corrientes.

De repente el viento paró, no se calmó, se paró totalmente. Seguimos intentando navegar con las velas izadas, sobre la corriente a favor, pero nos sentimos sin gobierno del barco y decidimos arriar velas y encender motor, en la idea de ir lo más despacio posible para que nos coincidiera bien la marea en Howard Chanel, que es un paso angosto en el que las corrientes se aceleran.

Tras 6 horas a motor, el viento se estableció de componente E, con F-5-6. Sacamos el foque para mantener velocidades bajas y ahí nos fue ocurriendo de todo. Con el rumbo a Howard Chanel las olas entraban por el través y el barco sé convirtió en una locura. Se cayeron cosas que han llegado hasta aquí, millas y años en el mismo sitio sin moverse nunca, hasta hoy.

Los armarios por dentro son un desmadre. Vamos a tener que abrirlos con casco.

Las olas pasaron sobre el puente y no se podía parar a bordo.

Nuevo estudio de la situación y cambio de rumbo, ahora vamos a pasar por North Chanel, que como su nombre indica está más al norte. Lo habíamos desechado porque no está balizado y tiene más bajos y arrecifes que el Howard, pero llegados a este punto, nos vale.

El viento siguió soplando, con rachas de 28-30 kts, por la aleta y con la corriente en contra, hicimos medias de 3 kts durante varias horas. Cuando bajamos de 2 kts de velocidad, retomamos al motor y seguimos sufriendo.

Más de 6 horas para recorrer 33 Nm. eternas. Los pantocazos del catamaran y las olas saltando sobre la popa, se sucedieron sin que pudiéramos hacer nada. Era como navegar sobre un líquido en ebullición. Esperábamos que fuera malo, pero no tanto. Ha sido algo para olvidar, aunque me costará trabajo.

Las últimas 4 millas todo volvió a la normalidad hasta entrar en la zona de la Marina. Pero ya ni el cielo azul, ni el sol espléndido nos compensaban de lo vivido.

Esta marina está cerrada por una esclusa. Antes de que te permitan el acceso tiene que quedar demostrado que el barco está limpio de cualquier contaminación marina.

Como hicimos antifouling en Whangarei, eso ha sido una ventaja, así y todo ha venido un equipo con un submarinista para desinfectar los circuitos de agua salada, tanto de motores, generador y tomas para los wc. Ha sido un procedimiento muy curioso que pensamos que hubiera sido mejor hacer cuando llegamos a Australia no cuando estamos saliendo. Pero parece que el Norte de Australia pretende mantener sus “aguas cristalinas” y no se fía de los vecinos de Queensland.

Lo de las aguas cristalinas lo dicen los folletos. Realmente no son transparentes, se ven limpias pero no transparentes.

Se me olvidaba, la desinfección es gratuita y si hubiera sido necesario también limpian el casco, por el mismo precio. 🙄

Estamos muy cansados por la paliza recibida. Así y todo hemos endulzado el barco, porque no se podía tocar absolutamente nada, todo era sal.

Mañana temprano entraremos en la esclusa para acceder a nuestro atraque.

Posición de Cullen Bay Marina

Latitud.- 12° 27’10 S

Longitud.- 130° 49’19 E

Hemos navegado 1.245 Nm, en 206 horas.

Ahora vamos a tomarnos un vino que lo tenemos merecido. A vuestra salud.

MH

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