Hacia el W. En los 89° E.

Buenos días y hoy lo son porque ya me he quitado el mareo de encima y vuelvo a ser una persona normal. Para los que no lo padecen, el problema del mareo es que además de que te sientes mal, dolor de cabeza y estómago, vomitonas y demás, te vuelves un ser torpe y muy menguado de facultades físicas e intelectuales. Lo bueno, al menos en mi caso, es que en tres días máximo se acaba pasando y entonces te sientes más animada que si no lo hubieras padecido. En ese momento estoy.

Cocos Keeling nos han dejado un bonito recuerdo. Sus paisajes nos han impactado. El maravilloso color de sus playas, arena resplandeciente de un blanco puro, aguas cristalinas de azul turquesa y tantas y tantas palmeras, son un marco incomparable. Nuestra semana allí quedará entre los mejores recuerdos.

El primer día de travesía decidimos hacer un rumbo NW, para tener margen de maniobra con los Vientos E predominantes y arrumbar después a Rodriguez Island, nuestro primer destino, desde una posición más al N y en consecuencia más ventajosa.

A partir del segundo día dimos bordo y vamos con buen rumbo y buenas velocidades. Las olas también son buenas, o sea grandes, todo está en el mismo paquete.

Por lo demás navegamos sin problemas, ni apenas compañía. Un par de mercantes el primer día y otro el segundo, nos han pasado a 20 Nm. más o menos.

Ayer, a mediodía, hubo que tomar el segundo rizo a la mayor. Habíamos cambiado el ángulo de marcha de 140° a 120° para tratar de mantener rumbo directo y esto, con vientos de F-6, ha propiciado que el barco vaya forzado. La mayor con sólo un rizo provoca la orzada y el piloto no para de compensar las guiñadas, trabajando en exceso. Ahora todo va mucho mejor.

En el día de ayer hicimos 184 Nm.
A las 6 de la mañana, hora de a bordo, 00 horas UTC del día 23 de octubre, estamos en la posición:

Latitud.- 11° 2941 S
Longitud.- 89° 2130 E

A destino, 1.576 Nm. Poco a poco van cayendo las millas y va quedando menos. Si el viento siguiera como hasta ahora, dice nuestro plotter que llegaríamos en 9 días, pero sabemos que es mucho pedir y que las condiciones meteorológicas cambiarán. Hoy, en la previsión, tenemos olas de hasta 4 m. Ayer eran sólo de 3,5 m.

Hasta mañana.
MH

Hacia el W. en los 89° E.

Buenos días y hoy lo son porque ya me he quitado el mareo de encima y vuelvo a ser una persona normal. Para los que no lo padecen, el problema del mareo es que además de que te sientes mal, dolor de cabeza y estómago, vomitonas y demás, te vuelves un ser torpe y muy menguado de facultades físicas e intelectuales. Lo bueno, al menos en mi caso, es que en tres días máximo se acaba pasando y entonces te sientes más animada que si no lo hubieras padecido. En ese momento estoy.

Cocos Keeling nos han dejado un bonito recuerdo. Sus paisajes nos han impactado. El maravilloso color de sus playas, arena resplandeciente de un blanco puro, aguas cristalinas de azul turquesa y tantas y tantas palmeras, son un marco incomparable. Nuestra semana allí quedará entre los mejores recuerdos.

El primer día de travesía decidimos hacer un rumbo NW, para tener margen de maniobra con los Vientos E predominantes y arrumbar después a Rodriguez Island, nuestro primer destino, desde una posición más al N y en consecuencia más ventajosa.

A partir del segundo día dimos bordo y vamos con buen rumbo y buenas velocidades. Las olas también son buenas, o sea grandes, todo está en el mismo paquete.

Por lo demás navegamos sin problemas, ni apenas compañía. Un par de mercantes el primer día y otro el segundo, nos han pasado a 20 Nm. más o menos.

Ayer, a mediodía, hubo que tomar el segundo rizo a la mayor. Habíamos cambiado el ángulo de marcha de 140° a 120° para tratar de mantener rumbo directo y esto, con vientos de F-6, ha propiciado que el barco vaya forzado. La mayor con sólo un rizo provoca la orzada y el piloto no para de compensar las guiñadas, trabajando en exceso. Ahora todo va mucho mejor.

En el día de ayer hicimos 184 Nm.
A las 6 de la mañana, hora de a bordo, 00 horas UTC del día 23 de octubre, estamos en la posición:

Latitud.- 11° 2941 S
Longitud.- 89° 2130 E

A destino, 1.576 Nm. Poco a poco van cayendo las millas y va quedando menos. Si el viento siguiera como hasta ahora, dice nuestro plotter que llegaríamos en 9 días, pero sabemos que es mucho pedir y que las condiciones meteorológicas cambiarán. Hoy, en la previsión, tenemos olas de hasta 4 m. Ayer eran sólo de 3,5 m.

Hasta mañana.

MH

Hacia el W. en el 92° E.

Ayer terminé la crónica con la distancia a destino, pero sin aclarar cuál era ese destino.
Bueno, pues hemos puesto la meta de esta etapa en Rodriguez Island, una isla muy pequeña que pertenece a Mauritius y que está a 300 Nm al E. Lo que se puede traducir en dos días menos que a Mauritius.
Cuando estemos cerca decidiremos si paramos en ella o no, todo depende de cómo y dónde nos encontremos en ese momento.
Estamos navegando rápido y con buen rumbo, el viento predominante es el ESE y F-5. Las olas grandes, grandes y el movimiento a bordo permanente.
Para navegar utilizamos siempre la hora UTC y con esa premisa, al final del día 21 de octubre, que se traduce a las 5 de la mañana hora local, hemos navegado 188 Nm en 24 horas.

Estamos en la posición:
Latitud.- 10° 3260 S
Longitud.- 92° 1872 E

Distancia a Rodriguez Island 1.759 Nm.

Volvemos a navegar

El sábado a las 8 de la mañana estábamos amarrando el dinghy para ir al súper. La verdad es que la media hora de recorrido se hace un poco pesada, pero es lo que hay y hoy será la última vez.
Unos cuantos quatris en el aparcamiento y dentro animación. Encontramos bastante variedad de frutas y verduras y repusimos pan y huevos. Todo bien.

Hoy en el pueblo se celebra una especie de Carnaval para los niños y han montado tenderetes con comida, café y pasteles. Han llegado los blanquitos de West Island con sus niños y hay buen ambiente.

Aprovechamos para comer aquí, fish and chips, antes de volver al barco con las compras. Lista de espera de media hora para disfrutar de tan suculento menú. También había puestos con burgers, pinchos morunos, comida local en cajas y variedad de pasteles.

Volvimos a la playa a modo de despedida. De repente, estando en el agua, oí “Magdalena” hola.
¿Quien me conoce en Cocos Keeling? Allí estaban, pasando el día en esa playa, una pareja de recién casados polacos, con los que coincidimos comiendo el primer día. Mi nombre les resultó muy familiar y lo memorizaron. Tuvimos un buen rato de tertulia, todos metidos en el agua, de lo más bien. 😀
Dos veces por semana el Ferry viene de West Island con los bañistas que quieren disfrutar de este paraíso. Llegan a las 8,30 y están aquí hasta las 4 de la tarde. Baños, paseos, naturaleza y si encuentran alguien con quien charlar, mejor que mejor.

El resto de la tarde es para cocinar y organizar la nevera para la travesía.

Y aquí estamos avanzando de nuevo hacia el W desde la mañana del domingo.

Realmente hoy hemos ganado norte y hemos avanzado poco hacia destino.

Al final del día 20 de octubre, tras 21 horas de navegación, estamos en la posición

Latitud.- 10° 22’33 S
Longitud.- 95° 24’41 E
Hemos recorrido 137 Nm y nos faltan a destino 1.934.-

MH

Una semana en Cocos Keeling

El atolón de South Cocos Keeling, porque hay un North Cocos Keeling, tiene 7 millas de largo por 6 de ancho y en este anillo irregular, empezando por la parte E, desde el norte, la única entrada posible, aparece Direction Island, donde está el fondeo para los yates. No está permitido fondear en ningún otro lugar. Solo estamos aquí dos barcos, uno deshabitado que parece ser de un australiano que vive en Cocos y nosotros. La semana pasada se marchó la gente de la Regata ARC, 30 barcos en este fondeo.
Para nosotros solos, ya que esta isla no está habitada, una preciosa playa 🏝 de arena blanca coralina y un montón de palmeras. En la playa varios lugares con tejados, mesas y bancos, emplazamientos para hacer barbacoa, depósitos de agua e incluso servicios 🚽 con todos sus complementos. Pululan por allí un montón de gallinas 🐓 salvajes, con sus pollitos, 🐥 a ver lo que cae.
Entre todos estos “chiringuitos”, destaca uno con recuerdos de los barcos que han ido pasando por aquí. En madera, en plástico, en una boya vieja, con un trozo de bandera e imaginación, se deja recuerdo del paso por un lugar tan mítico para los navegantes.
El capitán preparó una tablilla y en ella pintó la bandera española 🇪🇸 y los datos de barco y tripulantes, así como la fecha. Ya está colocada, bien alta y bien visible.
Lo que no hemos visto es el famoso “basural” en el que nuestro amigo Luis, del SURAZO, encontró tantas cosas válidas, incluido un bote de remos.
También, para nosotros solos, hay un buen número de tiburones 🦈 que aparecen en la popa en cuanto nos oyen pisar, esperando comida fácil. Carlos llegó a contar 13 al mismo tiempo. Son de puntas negras, los habituales en los arrecifes y no son peligrosos, pero dan un poco de respeto. De todas formas, nos bañamos en la playa, que es una preciosidad y no tiene ningún peligro.

Avanzando hacia el S, por este lado E, está la minúscula Prision Island, donde estuvo confinado Hare y sus 40 mujeres, por sus problemas con Rose, como ya conté en la “ singladura 7 “. La verdad es que se ve demasiado pequeña para que allí vivieran 41 personas. Pero la historia dice eso, o será más bien la leyenda, ahora no hay nada ni nadie en ella.

La siguiente Isla hacia el S, es Home Island. Esta ya tiene más de 2 km de largo, por casi uno en su parte más ancha y 500 habitantes, malayos en su mayor parte y de religión musulmana.
Aquí hay un supermercado de tamaño medio con productos normales y los sábados ofrece fruta, verdura, huevos y pan de molde frescos, que llegan en el avíon del viernes. Las carnes son congeladas y no parecen demasiado buenas.

Tenemos un pequeño café abierto hasta mediodía y un ¿restaurante? que abre sólo los miércoles de noche.
Hay un buen pantalán donde atraca el Ferry ⛴ que hace varios viajes al día a West Island, algo así como la capital, aunque solo tiene 100 habitantes.

West Island está a más de 6 Nm de Home Island, en la parte SW del atolón. Allí está el aeropuerto, varios hoteles y bungalows y los servicios normales para los turistas, que aparentemente son escasos.
Los precios de los vuelos desde Australia son altos y los de las excursiones turísticas y los alquileres, también.
A mediodía los pequeños restaurantes, o más bien barucos, se turnan para que siempre haya uno abierto, por las noches hay un poco más de oferta. El resto de las islas, desiertas, sólo palmeras 🌴 y más palmeras 🌴.
Nosotros tenemos media hora de dinghy para ir a Home Island, cruzando sobre corales y aguas de un color espectacular, con algún que otro roción y poniendo atención en los bajos que jalonan el camino.

Desde allí, el jueves hemos tomado el Ferry ⛴ para ir a West Island, donde hemos podido comprar unos voucher para conectarnos a Internet. La conexión sólo es posible en West Island y en Home Island, al resto no llega ni la más mínima señal de telefonía.
Media hora de Ferry y a la llegada espera un autobús 🚌 para recorrer los 7 km que hay al centro.
Aunque el pueblo no es atractivo, casitas bajas, con tejados de chapa, tiene mejor aspecto que Home Island, donde las casas parecen todas iguales, tejados de chapa y ningún elemento decorativo a destacar, al menos en la zona centro que hemos recorrido. Todo está limpio y como venimos de Indonesia notamos más las diferencias.
Los dos asentamientos son bastante feos, lo espectacular es la naturaleza que los rodea.

Fuimos en el Ferry de las 10,30 horas, con muy poca gente, alguna mamá con sus niños. Regresamos en el último, a las 4 de la tarde. Autobús a tope de trabajadores, que viven en Home Island y trabajan en West Island. El Ferry lleno y bastantes vehículos esperando a los viajeros. Todo el mundo se desplaza en “quatri”, caminar no está de moda en este lugar. Ha sido curiosa la experiencia.

El viernes, quedamos con las autoridades para tramitar la salida de Cocos. Antes de la oración de mediodía del viernes, había que ir a pagar la tasa de fondeo, unos 35 € por una semana, trámite imprescindible para que te den el zarpe.
Hoy la oficina de la Policía estaba cerrada, tienen la guardia en West Island, no sabemos si porque hoy hay avión, pero ellos, increíblemente amables, vinieron a traernos el zarpe para que no tuviéramos que ir nosotros a West Island. Les hemos dicho que estamos encantados con el comportamiento de todas las autoridades australianas, lo que les ha hecho ilusión, sobre todo porque se nota que lo decimos de verdad.

Nueva excursión a la playa para comer y bañarnos. Que disfrute de lugar. Que playa tan bonita, que agua tan clara, que temperatura tan estupenda. Algo para recordar.

Mañana iremos al supermercado, para ver qué conseguimos y el domingo, de nuevo proa al W.

MH