Por el Sur, buscando el viento

Fondeo en Loh Liang (Komodo)

 

Los famosos dragones.

Nos ponemos en ruta a las 6 de la mañana. Por la experiencia previa queremos tener la corriente a favor en el pasaje entre Rindja y Komodo, hacia el sur.

Las corrientes, fuertes, nos son favorables, aunque de vez en cuando nos sacan de rumbo sin previo aviso y vamos expectantes entre tantas islas, islotes, rocas sueltas y demás que jalonan el camino.

 

Para completar la situación el viento, que entra justo por la proa, sube hasta los15 kts. y provoca escarceos contra la corriente.

Saliendo del dichoso pasaje, en una zona en que tiene más de 8 Nm de amplitud, cuando esperábamos navegación más tranquila, el barco arrumba, él solo, hacia el S, sin haber modificado el rumbo W que llevábamos. Íbamos a motor porque el viento había desaparecido prácticamente. Pruebas y más pruebas, incluso un giro de 360° y el rumbo sobre tierra es siempre S o SE.

Durante más de una hora seguimos así, sin poder controlar el rumbo, hasta que la corriente pierde un poco de fuerza y podemos ganar SW.

Durante las pruebas dejamos el barco a la deriva, motor parado, e iba a 6 kts. hacia el S. Lo que quiere decir que la corriente era de más de 6 kts.

Con vientos muy suaves y génova, nos hemos dejado llevar durante 5 horas a rumbo SW, si no puedes vencerla, únete a ella y después, por fin, hemos arrumbado al W.

El viento de F-1-2-3, o sea, vela de milagro + motor. De momento por el S tampoco hay viento. Hemos decidido esta ruta, aunque no tiene fondeos intermedios, buscando el viento.

Por fin, al anochecer, se establece un viento de F-3 del SE y apagamos el dichoso motor. Avanzamos despacio, 4-5 kts pero es suficiente.

En el cambio de guardia entre Piet y Carlos y ante la previsión de vientos más fuertes, izan mayor para dar estabilidad al barco.

El viento en lugar de subir, baja y tras tres horas con una media de 3 kts. arriamos mayor e incluso enrollamos génova. A trancas y barrancas hemos hecho 11 horas a vela, algo es algo.

Un par de horas a motor y el viento aparece para quedarse. 👍

Navegación tranquila, velocidades que nunca superan los 6 kts ni bajan de los 3 kts, con lo que nos damos por contentos.

Las noches, con algún grupo de barcos pesqueros en nuestro rumbo, siempre iluminados.

Al calamar

Nos hemos separado lo más posible del Alas Strait, entre Sumbawa y Lombok, para evitar que las corrientes nos afecten en exceso.

La entrada en el Lombok Strait, con Bali en su orilla W, empieza con la corriente a favor. Necesitamos hora y media para llegar a destino, dice el capitán. Pues va a ser que no, en media hora cambia el sentido de la corriente y a empujar con los dos motores y la vela. El viento llega a los 25 kts y así y todo no pasamos de los 5 kts de velocidad.  Tuvimos la suerte de que ya estábamos dentro del estrecho y pudimos seguir, a pesar de las dificultades.

La guinda del pastel la pusieron los barquitos locales. No sabemos si sería una regata o su procesión del Carmen, pero nos cruzamos con más de 100 barcos, la mayoría a vela, con vistosos colores y maniobras que en algún momento nos pusieron nerviosos.

Ya en la bahía de Gili Gede, donde está la Marina a la que nos dirigimos, aparece el último obstáculo, está minada de boyas de algún tipo de granja marina.

Con todo y con eso, llegamos sanos y salvos a una marina donde no contesta nadie al VHF y donde vemos un montón de barcos en boyas. Ninguna libre. Echar el ancla entre ellos no parece muy seguro, así que nos abarloamos a un pantalán y mañana será otro día.

Estamos en la Marina Da Ray en la posición

Latitud.- 08° 45’72 S

Longitud.- 115° 55’90 E

Hemos navegado 58 horas para recorrer 278 Nm desde Komodo y hemos conseguido navegar a vela 43 horas ⛵️

MH

Hacia Komodo

El martes teníamos la orza reparada, aparentemente bien. 👍

Levantamos el fondeo y nos acercamos al pequeño pantalán donde ha estado durante la reparación.

De nuevo los cabos del catamaran y la ayuda de un árbol en tierra, hacen que la maniobra se realice con rapidez y seguridad. Orza en su sitio y de nuevo al fondeo.

Al equipo de montaje se unió Julien, del velero Le Bule, él y su pareja Camille, son nuestros vecinos de fondeo. Compartimos velada y cena en el PRATI la noche anterior y fue invitado al evento.

Hacemos una última incursión a la ciudad para ver el ambiente nocturno y su mercado de pescado, que al estilo del de Kupang, son puestos callejeros, con brasa para preparar pescados y mariscos, pero con mucho menos ambiente, quizá por ser un día de semana.

Muchos calamares, algunas gambas, peces coloreados y unas moscas negras poco apetitosas.

Mucho tráfico de vuelta a casa y poco más que reseñar. Hasta aquí ha llegado nuestra estancia en Flores.

Miércoles 18 de septiembre, temprano, levamos ancla para seguir nuestra ruta.

En principio, un paseito de 16 millas hasta la Isla de Rindja. Esta isla pertenece al archipiélago de Komodo y parece que en ella hay más dragones que en la isla principal, con lo que resulta más fácil verlos.

El fondeo es en una bahía profunda y estrecha, llamada Loh Buaya, donde se encuentra la oficina del Parque Nacional del Dragón de Komodo y de donde parten las excursiones.

Como imaginamos que habrá barcos de turistas ocupando el fondeo, decidimos venir temprano.

Nos quedamos cortos en nuestras peores perspectivas. Nos encontramos con una auténtica feria de barcos grandes, de madera, con anclas largadas por todas partes, con largos cabos, que cada vez que cambiaba el viento, cosa que ocurrió varias veces en poco rato, levantaban el fondeo y lo cambiaban en un santiamén. Todos en movimiento y nosotros en el medio sin ver donde quedarnos. Lo intentamos una vez y garreamos.

Al final nos enteramos de que allí nadie se quedaba por la noche, solo durante la visita a tierra para ver los dragones, pero claro, nosotros teníamos que dejar el barco solo durante la excursión y en semejante sitio, ni de coña. Así que tras una hora deambulando y jugándonos el tipo, decidimos cambiar de idea y seguir navegando hasta Komodo Island.

Hicimos otras 16 millas, que nos costaron más de 4 horas, con las corrientes atacando y desviando el barco de su rumbo, como si de un barquito de papel se tratara.

Navegación incómoda, con mucho calor 🥵, muy poco viento 💨 y ganas de llegar a cualquier sitio tranquilo.

Esta es la zona más turística, con el reclamo del famoso dragón. El aeropuerto está en Laboan Bajo y desde allí vienen los barcos a Rindja y Komodo. Así que esta zona está llena de barcos de todo tipo y los fondeos están restringidos en muchas playas que forman parte del Parque Nacional del Dragón de Komodo. Hay islas y más islas. La navegación, todo el tiempo en cubierta, nos costó quemarnos un poco. Carlos se ha quemado la frente por debajo del sombrero. Es de rejilla para que transpire y los rayos de sol se colaron en plan ladino.

En otra zona que intentamos fondear, nos avisaron que era solo para buceadores, otra actividad muy abundante.

En fin, que seguimos navegando, pasando junto a la Pink Beach, de la que no vimos la arena rosa y Raía Point, otro de los atractivos turísticos, para nadar entre rayas.

Fondeamos en el fondo de la Sora Lia Bay, en Loh Liang.

Nuestra posición es:

Latitud.- 08° 34’201 S

Longitud.- 119° 30’373 E

Desde el fondeo vemos un pantalán grande, de hormigón, al que llegan los barcos para dejar a sus pasajeros en tierra durante la visita al Parque Nacional. Hay que registrarse, pagar una entrada e ir siempre acompañados de un guía.

Los barcos entran y salen continuamente, sobre todo durante la mañana, cuando dicen las informaciones generales que los dragones están más activos.

El fondeo resulta bastante tranquilo, estamos solos en una playa tremendamente larga.

Visitamos a los dragones, que son bastante feos y apenas se mueven. Nos hacemos las fotos y los vídeos de rigor y asunto zanjado.

Los hemos visto junto al único restaurante de la zona. Creemos que el dueño los alimenta, aunque digan que está prohibido, y los tiene cerca como reclamo. Están libres y se mueven a voluntad.

Los grupos de excursionistas vienen todos a hacerse las fotos allí, porque parece ser que está muy complicado verlos durante la caminata.

Cumplido este trámite, que parecía necesario estando tan cerca, mañana seguiremos navegando hacia la Isla de Lombok. Esta vez hemos decidido ir por el sur, buscando el viento y navegar dos días seguidos.

MH

Enviado desde mi iPad

Labuan Bajo en Flores Island

El día de nuestra arribada a Labuan Bajo, nos quedamos en el fondeo más alejado de la ciudad, la luz empezaba a bajar y viendo la cantidad de barcos locales que había en nuestra derrota, no nos atrevimos a seguir.
En este fondeo, había en ese momento 10 ó 12 veleros, de distintos países, la mayoría unidos por un rally a través de Indonesia 🇮🇩 y con final en Singapur 🇸🇬 .
Barcos de Holanda 🇾🇪,  Suecia 🇸🇪,  Francia 🇫🇷,  Nueva Zelanda  🇳🇿,  Australia, 🇦🇺,  Estados Unidos 🇺🇸,  Escocía 🏴󠁧󠁢󠁳󠁣󠁴󠁿 y ahora España 🇪🇸.
Al día siguiente, al dinghy y de exploración.
Habíamos leído que Labuan Bajo es el lugar más turístico de la zona. Aquí está el aeropuerto que permite visitar el Parque Nacional del Dragón de Komodo, donde además del famoso animal, hay lugares especiales para buceo y snorkel. Le dijimos a Piet que estábamos llegando a Marbella 🤣🤣🤣
Casi media hora de dinghy, entre barcos y más barcos, de los que pasean turistas y los que llevan a los lugares de buceo. La cantidad es impresionante y pensando que estamos en la temporada alta, no entendemos como puede haber tanto barco sin actividad.

El puerto es una locura, botes por cualquier sitio que van y vienen a su bola, suciedad, boyas y cabos flotantes, vamos, un poco de todo.


Hay unos pantalanes, altos sobre el agua, denominados puentes, con escaleras en algunos puntos y allí dejamos el dinghy.
Tenemos una Guía de Indonesia, que solo tiene 8 años y su información ya no vale. Hablaba de un dinghy’s dock y de unas boyas enfrente de la ciudad, que no tienen nada que ver con la realidad actual.
Pequeños negocios, tiendas de todo tipo, cantidad de agencias ofreciendo paseos a bucear y visitar las playas, suciedad, mucha gente, muchas motos y las furgonetas coloreadas que transportan al personal.

En el supermercado más grande, encontramos bastantes cosas para comprar, incluso algún queso, cosa que en Kupang no había ni en el Carrefour.

Entre la calle principal, atestada de negocios y la zona costera, discurren unas callejas, estrechas, mugrosas, a distintos niveles, sin que se les vea el final. La gente nos miraba extrañada y fisgaban nuestras bolsas de la compra con total descaro.

Cuando volvemos a bordo, no hay nadie en los barcos que nos rodean, los dinghies están en la playa, cerca del hotel y allá nos vamos para conseguir informaciones de interés.
El hotel, Puri Sari Beach, agradable y muy tranquilo, recibe encantado a los navegantes. Allí charlamos con los suecos que están felices a remojo en la piscina. Ellos nos remiten a otro catamaran, esta vez australiano, que tiene el contacto para comprar combustible, al margen de los barcos del rally que tienen su propia organización.
Cenamos con un grupo de navegantes y pasamos una buena velada. La comida de Indonesia nos está encantando. El arroz lo bordan, los calamares 🦑 saben a calamar y los guisos son muy de nuestro gusto. Además hemos conseguido preparar “tinto de verano” pidiendo cada cosa por separado. Todo Ok.
Regreso a la playa. Los dinghys están unos en seco y otros dentro del agua, con sus anclas, dependiendo de cuánto tiempo lleven ahí.
Al día siguiente se van la mayoría de los barcos, solo quedamos dos.
Volvemos al hotel, dejando el dinghy en la playa y desde allí hay un transporte a la ciudad, mucho más cómodo que buscar donde dejar el dinghy con tranquilidad.
Concertamos la compra del diésel y tenemos que visitar los cajeros para conseguir el efectivo.
Cena de nuevo en el hotel. Esta vez los tres solos.
Por la noche llueve, novedad. Poco, pero llueve.
Hoy se marchó el otro barco. Todo el fondeo para nosotros.
Han venido a traernos el diésel y ver el tema de la orza.

Aqui la gasolinera flotante.

 

Dicen que pueden hacer la reparación y entre todos, con la driza de code 0 y otra maniobra con la driza de mayor,  en los dos agujeros por los que pasa el cabo normal de maniobra de la orza, la han sacado y colocado  en el techo de su barco 🤞🤞🤞🤞
y dicen que lo tendrán listo para el lunes.
Una vez que la orza está fuera del casco, se necesitan 3 personas para ir controlándola y dejándola en plano. Más una o dos personas para maniobrar los winches de mayor y de Code 0.
Como el barco en el que trajeron las garrafas de diésel tiene un techo potente, de madera, colocaron unos listones y allí la emplazaron para el transporte al taller.


Por la tarde visitamos el taller.


Hemos decidido cambiar el fondeo para estar al lado del taller.
Estamos fondeados en un lugar llamado Waecico, que está, como el fondeo anterior, a 2 Nm de la ciudad, solo que en distinta orientación.
Nuestra nueva posición es:
Latitud.-      08° 27’658 S
Longitud.- 119° 52’217 E
Tenemos 15 m de sonda. En la playa el Sylvia Hotel.

El tema de la orza va bastante bien, esperamos instalarla hoy y mañana partir hacia Komodo.

Fotos de las crónicas anteriores

Para complementar las crónicas de nuestra travesía y fondeos desde Kupang, ahora que tenemos la oportunidad, publico estas fotografías.

Los tracks desde Kupang hasta Labuan Bajo

 

la visita a Sagu

 

 

Pescadores de pulpo, remando con un pie

 

el Fondeo de Teluk Hading

 

d  

En Lingeh Bay. El dominó, jugado sobre un banqueta,  resulta de lo más soso, sin golpes ni nada.

      pesca en grupo

Pesca desde el PRATI

Sonrisas y más sonrisas

Tarde en Ligeh Bay. Piet, que es muy caminante, se ha ido de exploración por tierra y nosotros a la playa para darnos un baño.

La playa 🏝 es muy, muy grande y nos instalamos en el medio, lejos de todo.

Inmediatamente tenemos visita, dos hombres jóvenes . Saludos a la japonesa, con las manos en plegaria 🙏 e inclinando la cabeza, que vamos viendo que suele ser el saludo de los musulmanes, sobre todo a las mujeres. No quieren dar la mano.

Sonrisas sonrisas 😀 😃 , buenas caras, “jalo” “jalo” y todos contentos sentados sobre un tronco.

Por señas nos ofrecen beber coco. Damos las gracias, aceptando e inmediatamente uno de ellos corre como el rayo a buscar un machete. Vuelve con el machete y otros dos colegas.

Uno trepa como un mono 🌴 y empieza a largar cocos 🥥 al suelo. Con el machete los abren y nos ofrecen un gran coco a cada uno. Que rico, que bueno, sonrisas, teremacasi.

Nos cuentan cosas, se mueren de la risa 😆 mientras las cuentan y nosotros, lógicamente, no nos enteramos de nada.

Por señas nos piden una red para pescar. Cosa que no tenemos.

Viene una señora, una niña, otros dos chicos. Todos son hijos de esa mamma, que nos presentan.

Ofrecemos ir al barco a buscar algo que regalarles.

Hacemos un lote con un paquete de galletas, otro de patatas fritas, unos naipes con decoración de animales salvajes, una pulsera para la niña, un boli, un lapicero, hilo de pescar y un paquete de anzuelos.

Se ponen como locos de contentos, pero el paroxismo llega cuando el que nos contactó primero prueba una galleta. Da alaridos de felicidad, grita como un poseso llamando a los demás y reparte las viandas entre todos.

También les hemos comprado unas bananas 🍌 y unos tomates 🍅 y tenemos un par de botellas de agua de coco en la nevera.

Ha sido una tarde estupenda. Es una maravilla encontrar lugares como estos.

La noche muy tranquila en el fondeo y de nuevo madrugamos para seguir la travesía. Como nos acostamos muy temprano, no cuesta nada madrugar.

Aparece el viento ¡¡ yupi !! Pero poco yupi, una hora de viento y a motor de nuevo.

Otros tres o cuatro intentos, de menos de una hora y como cada día, esto es lo que hay. Ni viento ni pesca desde el PRATI, en Indonesia. Los rapalas siguen nuestra estela horas y horas sin resultado.

De repente, emoción, uno de los rapalas tiene un wahoo. Piet lo tiene en un momento arrastrado por la cola para que suelte la sangre fuera del barco.

Trece kilos de pescado. !que bueno! Me estoy especializando en recetas variadas de pescado. Hoy hemos comido unos fideos con escabeche de atún y berenjena que han tenido mucho éxito.

Además de preparar sashimi, congelar, marinar, confitar y hacer marmita.

57 Millas y 11 Horas después, estamos en Labuan Bajo, justo al W de la Isla de Flores. Es 10 de septiembre.

Posición:

Latitud.- 08° 30’99 S

Longitud.- 119° 52’09 E

Hemos sobrepasado la longitud 120° E, lo que quiere decir que empezamos el último tercio de nuestra vuelta al 🌍. Realmente, habiendo hecho el recorrido por Cabo de Hornos, el número de millas navegadas es muy superior a los 2/3 de la vuelta al mundo convencional. Sin embargo, si nos atenemos a los grados reales, solo nos faltan 120° de los 360° posibles. 👍

Por el camino han ido desertando muchos barcos de amigos y conocidos. La primera criba importante fue la Polinesia Francesa. En Nueva Zelanda otros tantos se despidieron de la navegación, solo unos pocos perseveramos con este último tercio.

Los dos sustos de los últimos días nos avisan de que en cualquier momento los planes se pueden trastocar de la forma más tonta. Eso hay que tenerlo en cuenta.

Pero si solo es por nuestra voluntad, seguiremos sobre nuestro PRATI, navegando, hasta finalizar esta vuelta al mundo tan fascinante, como estaba previsto desde que partimos de Melilla allá por 2.009.

El Atlantide, de nuestro amigo Leo, cubrió su objetivo y si nosotros lo conseguimos, seremos el segundo barco de navegantes asturianos, que nosotros sepamos, que lo haga.

Como él, habrá que volver a Brasil, desde Sudafrica, después Caribe y ……………..

MH

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