Punto y aparte en Mauritius Island

Nuestro approaching a Port Louis

 

El PRATI en el pontón de Quarentine.

 

Seguimos en Mauricio y aquí vamos a poner un punto y aparte a nuestra navegación, hasta la temporada siguiente.

La idea original era llegar a Sudáfrica y dejar allí el catamarán durante unos meses, para volver a casa.

En Sudáfrica no nos estaba resultando facil encontrar un lugar donde se pudiera sacar el catamarán y en vista de ello, empezamos a buscar alternativas.

Así que hemos encontrado un lugar aquí, en Port Louis, donde dejar el barco en seco, que es lo que queremos hacer, después de la larga temporada que lleva a flote.

Esto, unido al cansancio, tras 8.681 Nm. navegadas desde mayo hasta ahora, nos ha animado a tomar la decisión de poner el punto y aparte de esta temporada y volver a casa, desde donde salimos a mediados de diciembre de 2.018. Ya va siendo hora.

Por otra parte, se nos ha echado el tiempo encima y estamos entrando en cierto riesgo de ciclones. La temporada oficial empieza el 1º de noviembre, pero hacia finales de mes ya pueden ser efectivos, así que habríamos tenido que pasar rápido tanto por aquí como por Reunión, casi sin conocerlas, lo que nos daba un poco de pena.

Uniendo todas estas consideraciones, hemos tomado la decisión de tomarnos un descanso.

Una vez adoptada la decisión, estamos tranquilos y felices, disfrutando del lugar.

PRATI en su atraque de Caudan Marina

Desde nuestra arribada, el día 6 de noviembre, estamos en la Caudan Marina de Port Louis, que queda en el centro del Waterfront, un espacio nuevo, lúdico, lleno de restaurantes, tiendas y turistas y desde donde podemos ir a pie a todas partes.

 

 

 

 

 

 

 

El resto de la ciudad, al que se accede por varios pasos subterráneos, para salvar las carreteras que bordean el waterfront y que siempre tienen mucho tráfico, es más auténtico, con mercados y mercadillos y mucha gente deambulando a todas horas.

 

 

 

 

 

 

La marina es únicamente un muelle de hormigón, no muy grande, donde ahora estamos solo media docena de barcos, aborloados a las paredes.

 

Mauricio es una isla multicultural, sus calles son un desfile de etnias diferentes. Destacan los hindús, con sus ropas coloristas, que son los que más abundan y los musulmanes, con algunas mujeres tapadas hasta dejar solo la ranura para los ojos, son la minoría, pero se hacen notar.

Tienen una especie de lema, que aparece en algunos carteles:

  • Una isla
  • Muchos pueblos
  • Todos Mauricianos

 

La isla es un destino turístico de sol y playa. Hay multitud de hoteles en la costa, una costa protegida por arrecifes de coral, con arenas blancas y aguas transparentes.

El resto de las atracciones turísticas, no nos han emocionado.

                             El volcán

 

 

 

 

 

 

 

 

Grand Bassin, lago sagrado para los hindúes, con templos y estatuas.

Sus cultivos principales son la caña de azúcar, el te y la vainilla. Hay grandes reservas de agua, en varios lagos de buen tamaño, dicen que podrían soportar un año entero sin lluvias, cosa totalmente improbable.

 

En una semana ya han aparecido por aquí 3 cruceros grandes, que hacen la ruta Seychelles, Reunión, Mauricio y que llenan las calles de gente nueva. Un día hacen el recorrido por la isla y al siguiente por Port Louis.

 

y en este ambiente relajado, seguiremos unos días. Después varadero, limpiezas, preparación de superficies, retirada de velas, toldos y demás, para dejar el PRATI en la mejor condición posible hasta nuestro regreso.

Saludos a todos.

MH

Lombok

Cuando llegamos a Lombok, en domingo, hace casi dos semanas, abarloados al pantalán de la Marina del Ray, inmediatamente saltamos a tierra para conocer a nuestros vecinos y compartir un rato en el restaurante de la marina.

Mucha gente esa noche, atraídos por una presentación de otros navegantes sobre sus experiencias en el Paso del Norte. Buen ambiente.

Al día siguiente, siguiendo las indicaciones del personal de la marina, echamos el ancla por proa y pusimos la popa al pantalán con sus correspondientes cabos. Todo fácil y cómodo. Tenemos agua y luz. Un auténtico lujo, sobre todo lo del agua. Está claro que en esta isla abunda el agua, nada que ver con las anteriores, sobre todo con West Timor y su aspecto desertico.

En medio de la noche, un fuerte golpe nos sobresaltó. Carlos que estaba despierto y había estado oyendo un motor de lancha que se acercaba despacio, saltó como un resorte diciendo,

¡¡¡Nos han embestido, nos han roto el botalón!!!!.

Inmediatamente estábamos los tres sobre la proa y bajo nosotros había un bote de pesca local con un pobre hombre, muy asustado, que decía ¡no, papa, no, papa! La expresión que usan para dirigirse a las personas mayores.

Aparentemente no teníamos ningún daño importante y el hombre arrancó el motor y salió a toda velocidad en la oscuridad de la noche.

Llevaba una caja con un poco de pescado, posiblemente había estado faenando toda la noche y se durmió en la vuelta a casa.

Suelen pasar bastante cerca de la marina, pero éste está claro que no eligió el rumbo.

El susto fue mayúsculo y al día siguiente comprobamos que había quedado en eso, otro susto. A soltar el aire y seguir cruzando los dedos.

 

 

 

Como estos, fue el que nos encontramos dejado del cata.

 

La marina está situada en una isla llamada Gili Gede, donde hay varios resorts pequeñitos y algunos restaurantes. Un camino estrecho y en algunos lugares casi inexistente, la rodea.

Cerca de nosotros hay un restaurante con propietario francés, un lugar lleno de encanto y buena comida.

Para las compras de avituallamiento hay que ir en taxi a la capital, Mataran, lo que supone hora y media de viaje más el cruce en lancha hasta tierra firme.

Aquí, además de las motos en abundancia, hay pequeños carricoches de caballos, donde se desplazan, sobre todo las señoras, con sus compras del mercado.

El tráfico de motos es, como siempre, omnipresente y curioso. Familias enteras, hasta 5 personas, sobre pequeñas motos. En uno de estos casos, uno de los críos iba jugando con una consola, como si estuviera en el sofá de su casa.

Trasportan cualquier cosa, si hace falta sujetándolo con una mano y conduciendo solo con la otra.

El caso más exagerado de transporte en moto que hemos visto.

También hemos visto transportar tubos atravesados y nadie se queja, ni pita, ni nada.

En el camino a Mataran nos ha llamado la atención el numero ingente de mezquitas. No avanzamos 300 metros sin que aparezca una mezquita. Dicen que tienen más de mil en la isla.

En esta foto hay cuatro en ese pequeño espacio.

Aunque pocos, hay algún templo hindú

El problema es que sus rezos, cinco veces al día, los transmiten por megafonía y resulta muy aburrido.

Desde la marina oímos tres diferentes rezos, canticos o lo que toque. Forman una cacofonía muy poco agradable. Sobretodo el cántico de alrededor de las cinco de la mañana. Ese se lleva la palma.

 

En Mataran hay un Mall bastante grande y un hipermercado donde hemos encontrado bastantes cosas para organizar la despensa de cara a la travesía del Indico que estamos a punto de iniciar.

También hemos conseguido el repuesto necesario para reparar la desaladora y una bomba de presión para agua sanitaria que había dejado de funcionar. Aunque no es exactamente la misma, la nuestra era de 24 V y la nueva es de 12 V, Carlos está trabajando para adaptarla y seguro que funcionará.

 

Hemos hecho una excursión hasta la zona más atractiva de la isla, el volcán Rinjani.

Recorrimos la costa occidental de la isla, con sus playas famosas, como Sengigi, de arenas negras volcánicas. Vistas desde la altura, tomamos la decisión de no ir con el barco. Mucho coral, mucha piedra y nada tan excepcional que merezca la pena.

La zona norte de la isla fue la más afectada por el seísmo de agosto de 2018. Hay obras por todas partes y se han dado mucha prisa para tener las carreteras operativas, tras el desplome de los puentes.

 

El volcán Rinjani, tiene 3.726 m de altitud y es famoso para los aficionados a las excursiones extremas, hikking, trecking, etc. Nosotros nos alojamos en Senaru, en las estribaciones del Monte y con acceso a las famosas cataratas.

El hotel, de construcción tradicional, también sigue en obras tras el terremoto.

En la excursión por la zona, nos acompañaron dos guías locales, mujeres. Nos contaron que forman parte de una asociación que lucha por los derechos de las mujeres y su equiparación con los hombres. Presumieron de lo conseguido hasta la fecha y estaban de lo más feliz con su trabajo de guías.

En una aldea tradicional nos mostraron el lugar en que se llevan a cabo las ceremonias importantes y los casamientos.

“Aquí se sienta el marido y su mujer se arrodilla a sus pies y se los lava. Después con esa misma agua, ella se lava la cara y al final, se la bebe.”

Abrimos los ojos, como platos y preguntamos ¿Eso es el avance del que nos habéis hablado? Ellas dijeron: Son nuestras costumbres. Esto está bien.

No opinamos nada más y nos dedicamos a disfrutar del “tonturismo”.

Sendas difíciles, escaleras tremendas, tramos angostos, algún que otro susto, por la posibilidad de meter el pie en el agua, vamos, lo habitual en estos casos en que además parecen disfrutar si te llevan por el sitio más complicado.

Vimos las dos cataratas que suelen visitarse, ya que la tercera dicen que es muy complicada, no quiero imaginarme como será.

Acabamos comiendo en medio de un arrozal y volviendo al hotel con las rodillas machacadas. No pienso someterme a más jornadas como esta. Al final todo es parecido y mis articulaciones cada vez lo soportan peor.  Espero acordarme.

 

El regreso lo hicimos por carreteras de montaña, a través de la selva de los monos y con tramos en obras, en algunos casos con la carretera prácticamente desaparecida.

 

Como final, fuimos al Sur, a la playa de Tanjung Aan, de arena blanca y no tan turística como la cercana Kuta. Bonito entorno en marea baja.

Ayer volvimos a Mataran para hacer las últimas compras y estamos preparando todo para salir de Indonesia, rumbo a Cocos Kiling, este fin de semana.

MH

Por el Sur, buscando el viento

Fondeo en Loh Liang (Komodo)

 

Los famosos dragones.

Nos ponemos en ruta a las 6 de la mañana. Por la experiencia previa queremos tener la corriente a favor en el pasaje entre Rindja y Komodo, hacia el sur.

Las corrientes, fuertes, nos son favorables, aunque de vez en cuando nos sacan de rumbo sin previo aviso y vamos expectantes entre tantas islas, islotes, rocas sueltas y demás que jalonan el camino.

 

Para completar la situación el viento, que entra justo por la proa, sube hasta los15 kts. y provoca escarceos contra la corriente.

Saliendo del dichoso pasaje, en una zona en que tiene más de 8 Nm de amplitud, cuando esperábamos navegación más tranquila, el barco arrumba, él solo, hacia el S, sin haber modificado el rumbo W que llevábamos. Íbamos a motor porque el viento había desaparecido prácticamente. Pruebas y más pruebas, incluso un giro de 360° y el rumbo sobre tierra es siempre S o SE.

Durante más de una hora seguimos así, sin poder controlar el rumbo, hasta que la corriente pierde un poco de fuerza y podemos ganar SW.

Durante las pruebas dejamos el barco a la deriva, motor parado, e iba a 6 kts. hacia el S. Lo que quiere decir que la corriente era de más de 6 kts.

Con vientos muy suaves y génova, nos hemos dejado llevar durante 5 horas a rumbo SW, si no puedes vencerla, únete a ella y después, por fin, hemos arrumbado al W.

El viento de F-1-2-3, o sea, vela de milagro + motor. De momento por el S tampoco hay viento. Hemos decidido esta ruta, aunque no tiene fondeos intermedios, buscando el viento.

Por fin, al anochecer, se establece un viento de F-3 del SE y apagamos el dichoso motor. Avanzamos despacio, 4-5 kts pero es suficiente.

En el cambio de guardia entre Piet y Carlos y ante la previsión de vientos más fuertes, izan mayor para dar estabilidad al barco.

El viento en lugar de subir, baja y tras tres horas con una media de 3 kts. arriamos mayor e incluso enrollamos génova. A trancas y barrancas hemos hecho 11 horas a vela, algo es algo.

Un par de horas a motor y el viento aparece para quedarse. 👍

Navegación tranquila, velocidades que nunca superan los 6 kts ni bajan de los 3 kts, con lo que nos damos por contentos.

Las noches, con algún grupo de barcos pesqueros en nuestro rumbo, siempre iluminados.

Al calamar

Nos hemos separado lo más posible del Alas Strait, entre Sumbawa y Lombok, para evitar que las corrientes nos afecten en exceso.

La entrada en el Lombok Strait, con Bali en su orilla W, empieza con la corriente a favor. Necesitamos hora y media para llegar a destino, dice el capitán. Pues va a ser que no, en media hora cambia el sentido de la corriente y a empujar con los dos motores y la vela. El viento llega a los 25 kts y así y todo no pasamos de los 5 kts de velocidad.  Tuvimos la suerte de que ya estábamos dentro del estrecho y pudimos seguir, a pesar de las dificultades.

La guinda del pastel la pusieron los barquitos locales. No sabemos si sería una regata o su procesión del Carmen, pero nos cruzamos con más de 100 barcos, la mayoría a vela, con vistosos colores y maniobras que en algún momento nos pusieron nerviosos.

Ya en la bahía de Gili Gede, donde está la Marina a la que nos dirigimos, aparece el último obstáculo, está minada de boyas de algún tipo de granja marina.

Con todo y con eso, llegamos sanos y salvos a una marina donde no contesta nadie al VHF y donde vemos un montón de barcos en boyas. Ninguna libre. Echar el ancla entre ellos no parece muy seguro, así que nos abarloamos a un pantalán y mañana será otro día.

Estamos en la Marina Da Ray en la posición

Latitud.- 08° 45’72 S

Longitud.- 115° 55’90 E

Hemos navegado 58 horas para recorrer 278 Nm desde Komodo y hemos conseguido navegar a vela 43 horas ⛵️

MH

Labuan Bajo en Flores Island

El día de nuestra arribada a Labuan Bajo, nos quedamos en el fondeo más alejado de la ciudad, la luz empezaba a bajar y viendo la cantidad de barcos locales que había en nuestra derrota, no nos atrevimos a seguir.
En este fondeo, había en ese momento 10 ó 12 veleros, de distintos países, la mayoría unidos por un rally a través de Indonesia 🇮🇩 y con final en Singapur 🇸🇬 .
Barcos de Holanda 🇾🇪,  Suecia 🇸🇪,  Francia 🇫🇷,  Nueva Zelanda  🇳🇿,  Australia, 🇦🇺,  Estados Unidos 🇺🇸,  Escocía 🏴󠁧󠁢󠁳󠁣󠁴󠁿 y ahora España 🇪🇸.
Al día siguiente, al dinghy y de exploración.
Habíamos leído que Labuan Bajo es el lugar más turístico de la zona. Aquí está el aeropuerto que permite visitar el Parque Nacional del Dragón de Komodo, donde además del famoso animal, hay lugares especiales para buceo y snorkel. Le dijimos a Piet que estábamos llegando a Marbella 🤣🤣🤣
Casi media hora de dinghy, entre barcos y más barcos, de los que pasean turistas y los que llevan a los lugares de buceo. La cantidad es impresionante y pensando que estamos en la temporada alta, no entendemos como puede haber tanto barco sin actividad.

El puerto es una locura, botes por cualquier sitio que van y vienen a su bola, suciedad, boyas y cabos flotantes, vamos, un poco de todo.


Hay unos pantalanes, altos sobre el agua, denominados puentes, con escaleras en algunos puntos y allí dejamos el dinghy.
Tenemos una Guía de Indonesia, que solo tiene 8 años y su información ya no vale. Hablaba de un dinghy’s dock y de unas boyas enfrente de la ciudad, que no tienen nada que ver con la realidad actual.
Pequeños negocios, tiendas de todo tipo, cantidad de agencias ofreciendo paseos a bucear y visitar las playas, suciedad, mucha gente, muchas motos y las furgonetas coloreadas que transportan al personal.

En el supermercado más grande, encontramos bastantes cosas para comprar, incluso algún queso, cosa que en Kupang no había ni en el Carrefour.

Entre la calle principal, atestada de negocios y la zona costera, discurren unas callejas, estrechas, mugrosas, a distintos niveles, sin que se les vea el final. La gente nos miraba extrañada y fisgaban nuestras bolsas de la compra con total descaro.

Cuando volvemos a bordo, no hay nadie en los barcos que nos rodean, los dinghies están en la playa, cerca del hotel y allá nos vamos para conseguir informaciones de interés.
El hotel, Puri Sari Beach, agradable y muy tranquilo, recibe encantado a los navegantes. Allí charlamos con los suecos que están felices a remojo en la piscina. Ellos nos remiten a otro catamaran, esta vez australiano, que tiene el contacto para comprar combustible, al margen de los barcos del rally que tienen su propia organización.
Cenamos con un grupo de navegantes y pasamos una buena velada. La comida de Indonesia nos está encantando. El arroz lo bordan, los calamares 🦑 saben a calamar y los guisos son muy de nuestro gusto. Además hemos conseguido preparar “tinto de verano” pidiendo cada cosa por separado. Todo Ok.
Regreso a la playa. Los dinghys están unos en seco y otros dentro del agua, con sus anclas, dependiendo de cuánto tiempo lleven ahí.
Al día siguiente se van la mayoría de los barcos, solo quedamos dos.
Volvemos al hotel, dejando el dinghy en la playa y desde allí hay un transporte a la ciudad, mucho más cómodo que buscar donde dejar el dinghy con tranquilidad.
Concertamos la compra del diésel y tenemos que visitar los cajeros para conseguir el efectivo.
Cena de nuevo en el hotel. Esta vez los tres solos.
Por la noche llueve, novedad. Poco, pero llueve.
Hoy se marchó el otro barco. Todo el fondeo para nosotros.
Han venido a traernos el diésel y ver el tema de la orza.

Aqui la gasolinera flotante.

 

Dicen que pueden hacer la reparación y entre todos, con la driza de code 0 y otra maniobra con la driza de mayor,  en los dos agujeros por los que pasa el cabo normal de maniobra de la orza, la han sacado y colocado  en el techo de su barco 🤞🤞🤞🤞
y dicen que lo tendrán listo para el lunes.
Una vez que la orza está fuera del casco, se necesitan 3 personas para ir controlándola y dejándola en plano. Más una o dos personas para maniobrar los winches de mayor y de Code 0.
Como el barco en el que trajeron las garrafas de diésel tiene un techo potente, de madera, colocaron unos listones y allí la emplazaron para el transporte al taller.


Por la tarde visitamos el taller.


Hemos decidido cambiar el fondeo para estar al lado del taller.
Estamos fondeados en un lugar llamado Waecico, que está, como el fondeo anterior, a 2 Nm de la ciudad, solo que en distinta orientación.
Nuestra nueva posición es:
Latitud.-      08° 27’658 S
Longitud.- 119° 52’217 E
Tenemos 15 m de sonda. En la playa el Sylvia Hotel.

El tema de la orza va bastante bien, esperamos instalarla hoy y mañana partir hacia Komodo.

Fotos de las crónicas anteriores

Para complementar las crónicas de nuestra travesía y fondeos desde Kupang, ahora que tenemos la oportunidad, publico estas fotografías.

Los tracks desde Kupang hasta Labuan Bajo

 

la visita a Sagu

 

 

Pescadores de pulpo, remando con un pie

 

el Fondeo de Teluk Hading

 

d  

En Lingeh Bay. El dominó, jugado sobre un banqueta,  resulta de lo más soso, sin golpes ni nada.

      pesca en grupo

Pesca desde el PRATI