Despedida de Australia

Nuestro tiempo en Australia está tocando a su fin. Mañana, miércoles 21 de agosto, tenemos concertada la cita con Australian Border Force, para hacer oficial la salida del país. El viento parece favorable e Indonesia nos espera.

Este es nuestro track desde Polinesia Francesa y en rojo, dentro de Australia, el recorrido que hicimos el año pasado, sin el PRATI.

Detalles de la Great Barrier Reef, con «sus circunstancias»

 

Hemos disfrutado de estos días en Darwin. Es un lugar lleno de actividades y con gente muy animada y aficionada a los bares, sobre todo por la noche, eso nos resulta familiar y nos encanta.

 

Ha coincidido estos días la 40th edición del Festival de Darwin. Una especie de feria que se celebra durante quince días con actuaciones de todo tipo, teatro, variedades, música, danza, puestos de comida y bebida y la gente llenando los recintos, al aire libre,  en un ambiente relajado y feliz, familias enteras, de etnias muy diferentes, disfrutando.

 

Como hay gente para todo, cerca de nuestra zona de atraque en Cullen Bay, en Mindil Beach,  se celebra dos veces a la semana, jueves y domingos, un mercado con los típicos puestos de artesanías y un montón de lugares con diferentes tipos de comida.

Qué rico este «pirulí» de patata.

También está presente nuestra famosa paella, cuyo aspecto nos resultó bastante bueno.

 

 

Todo el mundo se organiza su comida y muchos de ellos se instalan en la playa para ver bajar el sol. Los dos días que lo hemos visto ha resultado precioso, con un color rojo, mantenido en el horizonte, espectacular. Cuando el sol se oculta, la gente aplaude. Curioso.

 

 

 

 

 

 

 

 

El fin de semana, por la noche, en la ciudad, todo estaba a rebosar y en los distintos locales, las músicas se superponían unas a otras. ¡vaya movida!.

Aquí, en la zona de la Marina, el ambiente es más de restaurantes y se termina un poco más temprano, salvo en Lola’s Pergola, que tiene siempre una música ochentera buenísima y donde se puede tomar una copa después de cenar.

 

Por las calles de Darwin y en todos los eventos, los larrakia son la nota triste. Se les ve tirados por las calles, o en la zona de la playa, muchas veces bebidos, sucios, pidiendo. También hacen música, por llamarlo de alguna manera, para animar con las propinas. Parece ser que fueron expropiados de sus tierras y que ahora no tienen un futuro muy alagüeño. Es triste verles deambular como almas en pena. Pero no conocemos lo suficiente sus acuerdos con el Gobierno australiano, para poder opinar.

Hasta Indonesia, no habrá más fotos, volveremos a las crónicas escuetas de navegación.

Saludos a todos desde este pais que nos ha encantado visitar.

MH

Desde Darwin

PRATI ha entrado por primera vez en una esclusa para acceder a la Marina de Cullen Bay.

 

El equipo, bien simpático, que nos «desinfectó»

 

Hemos quedado instalados en este lugar, rodeados de casitas con su propio atraque. Esta es una zona residencial muy tranquila y bonita. Estamos a 2 km más o menos de la ciudad.

 

Darwin es territorio de los Larrakia, pueblo aborigen que custodiaba tradicionalmente la tierra y el agua de esta región.

Aquí no vino Joshua Slocum y no pudo opinar de su aspecto como lo hizo en las Islas de Torres Strait.

 

La ciudad es pequeña y muy bien organizada, limpia, con abundante vegetación, parques, jardines y una ingente cantidad de palmeras.

Abundan los bares y restaurantes con amplias terrazas a la calle y todos los días hay mucho ambiente, a la gente le gusta comer fuera y tomarse sus cervezas y demás.

Algunos restaurantes tienen aspecto muy clásico y hay bastantes salas de juego y de apuestas a casi todo, principalmente a los caballos solos o los que tiran de un pequeño carro.

 

En la segunda guerra mundial sufrieron un bombardeo, por parte de los japoneses, mayor que el de Pearl Harbor y en 1.974 el ciclón Tracey la dejó devastada de nuevo. Así que ahora es una ciudad muy nueva y se nota.

En los alrededores, urbanizaciones y jardines se suceden. El sol brilla cada día, desde que estamos aquí y hace calor, verdadero calor, sobre todo a bordo durante las horas del mediodía. Estamos en invierno.

Nos comimos todo el viento para llegar aquí y ahora no sopla ni una brisita para mejorar la sensación térmica.

En la calle, a la sombra, en espacios abiertos, se está de maravilla.

 

Como estamos en la Marina no cabe refrescarse en el agua, pero los que están en fondeo, que son muchos, tampoco pueden hacerlo por los dichosos cocodrilos que son los reyes del Mambo.

 

La zona de la marina es animada. De noche todos los días están llenos los restaurantes que la rodean, hemos contado 7 u 8. El mejor una Tavern Griega con calamares espectaculares.

 

 

El atraque de lo más tranquilo. Solo permiten vivir a bordo, por tiempo limitado a los extranjeros. Tenemos al lado un barco habitado, aparentemente por gente local y parecen vivir escondidos. Nunca asoman y de noche ven la TV y ya. Nada que ver con las marinas anteriores en las que tan buen ambiente tuvimos con los vecinos.

 

En el capitulo de curiosidades, coincidimos en uno de los restaurantes de la marina,  con dos chicos mejicanos. Son de la Armada Americana, concretamente de Artillería y están cedidos a Australia. Tienen el destacamento hacia el interior y se quejaban de aburrimiento, porque no tienen vehículo para venir de paseo. No entendimos nada y en esta ocasión no fue por problemas con el idioma, más bien con el funcionamiento de los militares.

 

Hemos estado en el Consulado de Indonesia para tramitar un visado para 60 días, uno de los motivos por los que vinimos a Darwin.

Tardan una semana en resolverlo y además se quedaron con nuestros pasaportes. No nos gustó mucho, pero es lo que hay.

Si llegamos allí sin visado, nos darían uno para 30 días y para prolongar otros 30 días hay que emplear casi una semana en ir, cada día, a papelear en los distintos departamentos, así que optamos por esta otra opción.

 

Hoy ha llegado a bordo Pieter, es un profesional con gran experiencia en catamaranes que nos acompañará hasta Sudafrica, su país, si todo va según lo previsto. Toca conocernos y organizarnos en trio.

 

La primera etapa está prevista a Timor W. a Kupang, para hacer la entrada oficial en Indonesia.

Tenemos que esperar por los visados y por un poco de viento que nos lleve, aunque sea despacio, hasta allí.

En la próxima crónica pondré los recorridos por Australia y otros más, que ha preparado Luigi.

MH.

Una semana bien aprovechada en Cairns

 

 

Cairns es un lugar de vacaciones. Tiene un ambiente estupendo y muchas actividades posibles.

Durante la estancia en Marlin  Marina nos han puesto en orden el enrollador sinfín del Code 0 y hemos cambiado el alternador del motor de estribor,  que estaba dando la lata. Eran las dos asignaturas pendientes que traíamos.

 

Hemos hecho turismo, del de toda la vida: madrugas, esperas aquí y allí, das vueltas y más vueltas para buscar a los otros turistas, te mosqueas un poco, pero no tienes que hacer nada, todo te lo dan resuelto y es muy cómodo.

 

Viajamos en un ferrocarril construido a finales del siglo XIX,  Tiene 34 kms, atraviesa 15 tuneles y 40 puentes, ascendiendo hasta más de 300 m. desde el nivel del mar en que comienza el recorrido. Fue construido a mano, solo con la ayuda de la dinamita por los pioneros de la época,  para abastecer una zona minera cercana. Ahora solo se emplea como tren turístico que lleva desde el litoral a la selva húmeda del Parque Nacional Barron Gorge, el famoso «rainforest».

Desde Kuranda en un skyway de 7,5 km por encima del Parque Nacional, , se puede contemplar lo espectacular de esa selva  que forma parte del Patrimonio Mundial de los Trópicos Húmedos.

El siguiente punto en el recorrido del turista que se precie, es visitar a los cocodrilos, verlos en directo, evaluar sus reacciones y pensar que meterse en el agua por esta zona, no apetece mucho.

 

Y aquí los pacíficos koalas, mucho mas relajados.

 

 

 

 

 

 

Completamos el capitulo de las excursiones con una visita a la Great Barrier Reef. En un catamarán rápido, pero rápido de verdad, volaba sobre las olas.

No amaneció buen día, nublado por primera vez desde que estamos en Cairns y cuando se organizó la primera salida para hacer snorkel, algunos nos borramos. En la segunda ocasión, por aquello del que dirán, nos animamos y nos dimos un periplo entre corales y peces.

 

 

 

 

Conocimos gente simpática con los que luego hemos compatido veladas y el estupendo marisco que se disfruta en la zona.

Mañana, zarparemos rumbo a Darwin

Por el camino, seguiré contando cosas.

M.Herrero

Cairns – Costa E de Australia

Cuando la lluvia nos dio un respiro, aún con cielos grises, fuimos a repostar gasoil, para seguir nuestro avance hacia el Norte, a Cairns.  Solo hemos consumido 300 litros de gasoil desde Opua (New Zealand) pero como aquí la gasolinera está cómoda y atendida, rellenamos los depósitos para mayor tranquilidad y salimos de Hamilton Island, rumbo al N.

Otra vista del Club de Yates de Hamilton Island, desde el PRATI

Solo con el génova, recorrimos 20 Nm. para fondear en Hook Island, uno de los lugares más recomendados de las Whitsunday. Aquí hay boyas públicas y está prohibido el fondeo en la zona próxima a la costa.

El snorkel en este lugar viene indicado como especial, pero con cielo gris, amenazando lluvia, no es el mejor momento para intentarlo. Así que tarde tranquila en la posición:

Latitud.-      20° 05’40 S

Longitud.- 148° 54’39 E

Por la mañana seguimos navegando hacia Magnétic Island. Toca hacer noche y !vaya noche!

Barcos de gran tamaño nos pasan por ambas bandas, estamos en un dispositivo de tráfico y pasando cerca de Abbot Point Wharf,  el cargadero de hulla más septentrional de Australia y también uno de los más contestados. Realmente no parece lógica esta actividad dentro de la Gran Barrera de Coral.

Hemos leído que hay una iniciativa para darle a la Gran Barrera la ciudadanía australiana, lo que la protegería de este tipo de agresiones. Cosas veredes, amigo Sancho 🙄

Un poco después aparecieron pesqueras que nos rodearon y navegando a vela y con el arrecife por estribor, resultó muy laborioso esquivarlas.

Tampoco conocemos el tipo de artes que  usan y eso asusta más. Tuvimos que hacer maniobras continuas e incluso ayudarnos de motor en algún momento, hasta que nos vimos libres de obstáculos.

Para que no faltara nada, aparecieron los chubascos. Chubascos continuos con lluvia intensa y como remate, un parón total del viento.

A pesar de la cantidad de agua que cayó, que suele aplanar el mar, en este caso se fue encrespando y revolviendo.  Aguantamos con las velas izadas esperando que fuera algo pasajero,  pero la combinación de mar revuelto y falta de viento, hacían que la mayor diera unos bandazos que para nada le favorecen y al final nos decidimos a arriar y  hacer las últimas veintitantas millas a motor.

Cuando aparecimos, por la mañana temprano,  en el fondeo de Horseshoe Bay, en Magnetic Island, tras navegar 163 Nm. allí estaban varias pesqueras fondeadas, de las que se dedican al camarón, con esos extraños artilugios a ambas bandas. Puede que hasta fueran nuestras amigas de la noche.

El fondeo muy grande y concurrido. Estamos cerca de la ciudad de Townville y por el tipo de barcos que vemos, nos parecen de navegantes locales.

En la playa se ve ambiente. La primera que vemos con animación, pero como siempre, sin ningún atraque para dinghies y con la amplitud de mareas que hay en esta zona, toca mojarse si o si.

Venimos cansados, sobre todo el capitán, que ha hecho casi toda la guardia y pensamos salir por la mañana temprano, con lo que disfrutamos del tranquilo fondeo y vemos al atardecer, como salen los camaroneros, de nuevo a faenar hacia el S. Hoy a nosotros no nos toca.

 

 

 

 

 

 

 

Estamos fondeados en

Latitud.-     19° 06’64 S

Longitud.- 146° 51’49 E

Por la mañana, de nuevo en marcha. Previsión de vientos muy flojos que irán subiendo hasta algo más de 20 kts. a la llegada a Cairns.

Flojos, flojos. Empezamos a motor, después abrimos génova para ayudar un poco. Cuando parece que el viento se anima y pican en algún momento los 15 kts. Izamos.

A partir de ahí nos vamos arrastrando, a 4 kts. de media, sobre un mar tranquilo y luminoso.

Un par de delfines asoman tímidamente y siguen su ruta, en dirección contraria a la nuestra.

Después, sorpresa. Surtidor de agua y familia de ballenas que nos cruzan la proa. Al encender un motor, para avisar de nuestra presencia, una de ellas  inmediatamente nos ofrece la foto de su gran cola preparándose para sumergirse.

Nos habían advertido de la gran cantidad de ballenas que surcan este pasaje de la Gran Barrera y que nos las encontraríamos seguro. Son las primeras que vemos.

Doce horas de navegación y el viento se niega totalmente. A encender motor otras tantas horas, la ventaja es que el mar está como un plato y yo no me mareo. 😃

Conseguimos navegar cuatro horas a vela, solo con el génova, amurados a babor, después a estribor, otra vez a babor, hasta hacer el approching a Cairns a motor.

Gran bahía con poco fondo, acceso balizado hasta la Marlin Marina donde pensamos quedarnos unos días. Hemos navegado 159 Nm.

Vienen para ayudar con las amarras y hacernos el checking a bordo. Estupendo.

Estamos en la posición

Latitud.-      16° 55’064 S

Longitud.- 145° 46’872 E

Y ahora, ESAS COSAS CURIOSAS QUE LES SUCEDEN A LOS PRATIS

Volvemos al barco tras dar un primer paseo por Cairns, gran animación, mucho turismo, muchas cosas que hacer, parece que nos esperan unos días animados.

No funcionan nuestras tarjetas para abrir la puerta del pantalán y el teléfono de contacto nos da un extraño mensaje. Buscamos ayuda por si nos falta algún número en la marcación del teléfono australiano.

Hay un chico cerca y a él nos dirigimos. Cuando nos oye hablar entre nosotros, cambia de idioma y nos dice que es español.

Como tenemos que esperar a que vengan a abrirnos, charlamos.

Cuando por fin entramos al pantalán, le invitamos a acompañarnos y pasamos una buena velada, mientras damos cuenta de un par de botellas de vino.

Nuestro nuevo amigo, nos cuenta que es jugador profesional de water polo, actualmente juega en Australia pero quiere ir a los próximos Juegos Olímpicos con la selección española.

Ahora puede intentarlo, porque es ruso y ha conseguido, tras vivir en España con su familia, desde los 6 años, la nacionalidad española.

En estos días está recorriendo la costa, como turista y nos aconseja lugares a visitar.  Ha sido una suerte el encuentro y lo hemos disfrutado.

Por hoy ya está bien. Esperaré a una próxima crónica para contar cosas sobre Cairns.

M.Herrero

Hamilton Island en la Gran Barrera de Coral

 

El fondeo de Shaw Island resultó placentero y entretenido. Bastante tranquilo y siempre rodeados de barcos, pero sin agobios con el fondeo.
Vinieron a invitarnos a una reunión de barcos en la playa. Como es habitual aquí, a tempranas horas, en este caso a las 4 de la tarde. Cada uno con sus bebidas y algún snack.

Lo que nos sorprende es que cada uno se toma lo suyo, no se invita ni se comparte la bebida.

Los dinghys quedaron anclados en la orilla y como la marea estaba subiendo, cada poco allá iban los capitanes a tirar del cabo y arrastrarlos hasta donde se dejaban.

Todos los vecinos gente muy agradable con los que nos sentimos bastante bien. Hacían esfuerzos por hacerse entender y lo agradecimos.

Por la noche una de las parejas, de un Amel llamado GRADIVA, vino a visitarnos para darnos pistas y recomendaciones. Ellos recorren cada año esta zona, desde Tasmania, regresando a casa en noviembre cuando cambian los vientos, así que se lo saben todo.
El día siguiente fuimos invitados a otro catamaran, SEEADLER y volvimos a absorber toda la información posible.

 

Como se avecinan días más ventosos, seguimos el consejo de estos colegas, Cherie y Eckhard y nos encaminamos a la Marina de Hamilton Island.

Posición:
Latitud .-     20° 20’84 S

Longitud.- 148° 57’07 E

Hicimos 14 Nm. solo con génova. El aproaching a la Marina es delicado porque tiene anexo un aeropuerto y hay que controlar la llegada de aviones, avionetas, y demás.
La Marina funciona de maravilla, te salen a buscar a la bocana, te acompañan al atraque, te amarran el barco y esa misma persona te cobra, incluso con tarjeta de crédito. Además te explica que tienen una App propia y que en ella encontrarás toda la información necesaria.

La Marina es grande, para barcos de hasta 60 m y alberga también los cruceros turísticos a la Barrera de Coral y los grandes Ferry que comunican con el continente. Siempre hay algún barco

maniobrando, a nosotros nos quedan muy cerca, pero ni se nota. 👍

Con Cherie y Eckhard, disfrutando del sunset.

Alrededor, de todo. Un buen supermercado, boutiques, galerías de arte, cafeterías, bares, restaurantes y bullicio. Cientos de coches eléctricos para desplazarse desde los alojamientos que hay dispersos por toda la isla.

Como remate de la bahía en que está la Marina, el Yacht Club. Edificio digno de mención.

Su inspiración es el velero Wild Oats XI, Velero famoso, de 100 pies, que es titular de un récord en la regata Sidney – Hobart y ganador de los honores de la carrera en 9 ocasiones.


Es propiedad de Bob Oatley, magnate empresarial al que se debe este lujoso entorno. También hay que agradecerle los ricos vinos de sus bodegas. Parece ser que convirtió una isla salvaje en uno de los destinos más valorados por los australianos.

 

Hasta 40 aviones de línea regular vienen cada día de las principales ciudades, así como vuelos privados, helicópteros, etc.

Nosotros nos hemos quedado “atrapados”, es un decir, por la lluvia. Nos está pasando por encima un frente que suelta agua en plan diluvio. Ayer, que durante el día salió el sol, aprovechamos para dar un paseo y disfrutar del entorno.
Si hay que no hacer nada, que sea en un sitio como este.

Por la tarde, nos visitó esta señora tan bien peinada.

 

Por la noche, cuando íbamos a cenar, nos cruzamos con un 🦘 que saltaba entre los coches, seguro que también saben lo cómodo que resulta buscar la basura de los humanos.
Esperamos que mañana, con mejores perspectivas meteorológicas, podamos seguir avanzando hacia Cairns, donde pensamos hacer la última recalada en esta costa E.

Eso sí, sin prisa, con los fondeos intermedios que correspondan.

M.Herrero