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Archivo de abril 2010

La Bahía de Chaguaramas

La Bahía de Chaguaramas en Trinidad, no es precisamente el paraíso. A pesar de lo que vemos en algún comentario, no es el éxtasis paradisíaco el que nos mantiene calladitos, es más bien no tener mucho que contar.

Seguimos en espera de presupuestos y condiciones para hacer las reparaciones que teníamos pendientes (golpe en el casco de estribor, vibración de la hélice del mismo lado, piloto automático principal, pintura de fondos, además de otras muchas pequeñas cosas). Para complicar un poco más el asunto, ahora se nos ha ocurrido instalar un segundo generador diesel, de pequeño tamaño, solo para cargar baterías y una desaladora a 24V para que trabaje directamente con las placas solares. Ya hemos encargado subir la línea de flotación diez centímetros porque el barco cada vez es más pesado.

Nos han aconsejado, en el boatyard con el que estamos tratando, que todos los temas de electrónica, electricidad e instrumentación, los hagamos en Martinica. No nos dan ninguna garantía de que aquí pudieran hacerlo bien. Como consecuencia y teniendo en cuenta que los trabajos de aquí, bancadas y grifos de fondo para los nuevos equipos, no los pueden empezar hasta primeros de junio, cuando quieran estar listos, nos encontraremos en plena temporada de huracanes y el PRATI, de momento, no navega cuando hay huracanes.

Conclusión, es posible que el viaje a Martinica sea a finales de noviembre o principios de diciembre y que tengamos por delante un largo periodo de secano. Lo de secano también es un decir. Para el PRATI que tendrá que quedarse aquí solito, toda la lluvia del mundo. Parece ser que en la temporada de mayo a noviembre cae agua cada día y everybody habla de que los barcos se vuelven verdes de la tremenda humedad y el verdín que se forma.

Nuestra otra actividad son las relaciones personales. Aquí hemos coincidido con algún barco de los que estaban en Tobago, en Piratas Bay, como es el caso del Tahaa Tiva, el Pjuske y el Tè Theag, hemos conocido muchos nuevos, como el Tobago, el Tacabanda, el Bicoque, el Penélope y con cada uno hemos conocido curiosas historias.

A reseñar el caso del Penélope, un catamarán Catana que venía navegando a vela, en la noche, desde Granada a Trinidad y que fue abordado por un mercante o similar que además de dejarles hechos unos zorros todo el costado de estribor, se dio a la fuga el muy hijo de su madre. Probablemente seremos vecinos de astillero.

De los casos positivos, en el Tobago nos agasajaron con cocina mexicana. El barco y su capitán, Alberto, son italianos, su almiranta, como dicen en latabernadelpuerto.com, Atziri, es mejicana y fue la que cocinó ese día.

En el Tacabanda, cocina italiana, también capitán, Giuseppe y barco italianos y almiranta, Silvia, española. Aquí cocinó el capitán que en su vida anterior era chef de cocina. Cenamos chupi, para despedir a los tobagos, que estarán volando en este momento hacía Italia.

El Bicoque es catamarán, también Catana, de bandera EEUU y propietario francés, residente en Boston. Llegó aquí en solitario y se presentó invitando a champaña y foie gras. Compartió con nosotros el arroz con bacalao que ya estaba cocinado y cenamos en su barco al día siguiente. Añadió al foie y al champaña, pato a la naranja y tinto de Burdeos. Sin comentarios.

Visitamos la capital Port Of Spain, con Cristian y Martinne, del Tahaa Tiva. Primero para ver el mercado de frutas y verduras del sábado y luego callejear, ver tiendas y comer en un bareto de cocina local. Como es habitual en el Caribe, los desplazamientos se hacen en unas furgonetas para 12 ó 14 personas, que paran en cualquier lugar y cobran a bulto para los turistas. Los nativos tienen claros los precios.

Este año en Chaguaramas hay una situación especial, según dicen los locales, los pelícanos han acudido en masa, cientos de ellos, atraídos por la inmensa cantidad de peces muertos que aparecen todos los días flotando. Hay quien dice que habrá algún vertido tóxico que lo provoca, pero aún no sabemos la razón. Lo que está claro es que aquí nadie se mete al agua a pesar del calor húmedo que es bastante incómodo.

Hemos coincidido, tomando cervezas, con un buen grupo de trabajadores gallegos que están en un barco holandés instalando tubería submarina. Aquí tienen algo así como el barco taller y próximamente llegará el barco principal que tiene 500 metros de eslora.

Otro de los aspectos que se nos había olvidado comentar esta vez, es la vida lujosa que llevamos algunos armadores de barco velero. Esta semana, dos veces, ha rebosado la mierda de un holding tank a las sentinas. Los armadores, sin mascarilla ni na, a bayoneta calada (la fregona) se enfrentaron con la flota enemiga dando muestras de valentía y pundonor. ¡Jo!, que vida.

Ya veníamos con unos de los holding tank (tanque de kk) atascado, por bloqueo de la válvula principal del grifo de fondo, el capitán ha hecho todo tipo de intentos para desbloquearla. También ha colaborado, amablemente, uno de los mecánicos gallegos, que tampoco pudo resolver. Seguimos con los problemas de los dos tanques de babor y en el boatyard ya nos han adelantado que sus operarios no hacen este tipo de trabajos. Otra vez sin comentarios.

En breve subiremos lindas fotos de la travesía desde Tobago y de la estancia aquí.

20 de Abril. Ya estamos en Trinidad

A pesar de la pereza que nos dominaba, un fuerte swelling (especie de resaca que hace que los barcos navegáramos permanentemente en el fondeo y convierte en toda una aventura el llegar y salir con los dinghys a la playa) nos acabó de decidir a abandonar el tranquilo Charlotteville.

Hemos pasado aquí unos días maravillosos, de completo relax y calma. Dedicados a pescar, no hacer nada, pescar, tomar cervecitas en el pueblo, pescar, hacer reuniones en los diferentes barcos, pescar, un poquito de snorkel para disfrutar de los peces de colores y poco más.

Hubo un momento en que coincidimos diez veleros sobre la bahía, parecíamos una pequeña ONU, nos reunimos navegantes de Francia, Inglaterra, Alemania, Dinamarca, Estonia y España. Siempre ha habido un buen rollo entre todos y Carlos, a pesar de las opiniones de alguna viborilla, ha proporcionado pescado para alguna de las comidas de grupo. En total ha capturado: el pequeño túnido del cachondeo, doce big eyes, alguno de muy buen tamaño, varios pececillos sin nombre conocido y un pez caballo. Este último nos habían dicho que era bueno para comer, por las dudas preguntamos a un pescador local y fue por la borda. Después vimos uno más pequeñito comiendo corales encantado de la vida. Cuando los peces se alimentan de coral pueden contraer una enfermedad llamada ciguatera que transmiten a los humanos y provoca una enfermedad que llega a ser mortal en casos graves, por ello siempre es recomendable preguntar a los pescadores locales antes de comer ninguna captura.

El día 19, tempranito estábamos en Charlotteville para tramitar la salida. Después nos despedimos del rasta que regenta el bar favorito de los navegantes y que es una persona muy agradable, hicimos un recorrido por los pocos barcos que quedan fondeados y procedimos a levantar el fondeo. Justo cuando estábamos saliendo de la bahía, ya con la mayor izada, aparece un barco que nos saluda en español. El Cóndor, con el que habíamos hablado varios días en la Rueda Argentina y que llevaba días sin aparecer, llega en ese momento a Tobago tras su cruce Atlántico. Bajamos mayor para poder aproximarnos y charlar un poco con ellos. Antonio, a quien conocimos en Azores hace años y Jaime, un argentino, son los profesionales que están trasladando este barco español a Venezuela. Sentimos no haber podido estar más tiempo con ellos, otra vez será.

Tuvimos una navegación buena, con un par de bordos, rentabilizamos el viento suave y realizamos en cuatro horas las 27 millas que nos separaban de Playmouth, donde fondeamos en cinco metros, próximos a una gran playa, en la que abundan los resorts y hoteles. Muy cerca está el parque natural de Bucco Bay, que es un lugar muy destacado en las guías turísticas para buceo y snorkel. El abrigo es insuficiente y no hemos tenido una noche muy confortable, pero de esta forma podremos llegar a Trinidad navegando siempre de día. Ventajas del fondeo: wifi gratis, música en vivo ídem, espectáculo precioso a la puesta de sol con una gran bandada de pelícanos pescando y buen tenedero. Inconvenientes: luces agresivas en el consabido campo de críquet y meneo permanente.

Día 20, un buen madrugón, a eso de las cinco de la mañana, que resulta que ya se ve y está todo en orden, el mar en su sitio, la costa en el suyo y ya se puede navegar, eso hacemos.

De momento no hay ni mijita de viento. La previsión meteorológica es de 10-12 kts. del ESE, lo que parece fetén. Una hora después ya tenemos casi cinco nudos de viento. Izamos mayor y largamos el génova mientras mantenemos el motor en marcha, esperando la subida del viento. Nos hemos quedado con las ganas. Eso si, como es de través, las velas ayudan y con un motor a pocas revoluciones y la corriente a favor, hacemos medias de 7-8 kts. El tráfico es intenso, barcos rápidos de pesca deportiva, ferrys a 38 kts. que comunican Trinidad con Tobago, mercantes de todos los tamaños. Vamos, que hay que estar bien despiertos en la aproximación a Trinidad.

Esta isla es muy montañosa, tiene dos picos de casi mil metros de altitud y se ve desde las costas de Tobago.

– Que guapu ta hoy el mar ¿eh?
– Ta guapin, ta (falaban Pinón y Telva)

Veníamos los dos sentados en el puesto de gobierno de babor contemplando la costa de Trinidad, con un gran manto de nubes algodonosas sobre la isla, blancas, muy blancas, el mar verde esmeralda. A motor vamos navegando, con mayor y génova ayudando un poco. De repente vemos en el horizonte cercano una línea divisoria como si de una carta náutica se tratara, una línea que separa aguas claras verde esmeralda de aguas oscuras azul-verdoso. Estamos bajo la influencia del río Orinoco, veinticuatro millas al W de la salida de Boca de Monos, (abertura norte del golfo de Paria), hasta aquí llega las influencias del río y cuando se juntan sus aguas con las del mar, forman un espectáculo muy curioso. Es decir, a 45 Kilómetros de la salida al océano se aprecia con claridad su influencia. El paso por encima parece irreal, pero es verídico.

Aunque ya veníamos advertidos de esta circunstancia, cuando ocurrió, nos sorprendió también.

A las tres y media, hora local, estamos recorriendo Chaguaramas y buscando un lugar donde dejar el cata. Vamos despacito y de repente oímos, Magdalena, Magdalena, Alberto. Se presenta en su dinghy, a toda velocidad, Alberto del TOBAGO con el que tanto hemos charlado en la Rueda Argentina, nos ha visto y viene raudo a ayudar. Nos abarloamos a un pantalán que pertenece a la Marina CrewsInn y tras los saludos, salimos raudos para tramitar nuestra entrada en Trinidad antes de las 4. si vamos más tarde hay que pagar una tasa especial.

En poco tiempo todo está resuelto, volvemos a la Marina que es una chulada pero está completa a excepción del pantalán exterior en que estamos nosotros. Viene a ser como quedarte en medio de la calle y viendo como a gran velocidad pasan lanchas y lanchas bien cerca de nosotros. El precio es bastante caro y solo nos quedamos esa noche hasta ver lo que tenemos alrededor. Tenemos lo que esperábamos, un lugar donde se estabulan barcos de todos los tamaños, calidades y aspectos. Los que estamos aún a flote, suele ser en espera de ser sacados para pasar una larga temporada en seco.

Un poco más lejos, también fondeados, hay mercantes y grandes pesqueros. Lanchas rápidas llevan y traen a sus tripulantes, de día y de noche.

Ya hemos ido al astillero con el que pensamos hacer los trabajos y ahora están estudiando todo lo que Carlos ha ido añadiendo a la lista inicial. Mientras tanto estamos en una boya, bien salseados por las lanchas locales, los water taxis, el swelling que anoche fue tremendo, etc. etc. y por las tardes reunidos en el bar con nuestros nuevos amigos de navegación, tomando cervecitas, contando batallas, vamos, lo natural.

Como aún no hemos visitado la isla, dejamos esa parte para otro día. Hasta el momento solo hemos visto su ladera norte, muy abrupta y sin ninguna construcción a la vista, la Boca de Monos, por la que hemos accedido, entre Trinidad y la Isla de Monos y esta bahía de Chaguaramas en la que los pelícanos quieren competir en número con los barcos.

Luego dicen algunos que si escribimos poco, que si esto, que si aquello. Todo lo contamos, cuando hay algo que contar y así seguiremos haciéndolo si bien aquí no habrá aventuras a vela.

Fotos desde Tobago

233-01 Isla de Tobago

Isla de Tobago

231-02 Playa de Cambleton y al fondo Charlotteville

Playa de Cambleton y al fondo Charlotteville

232-02 Playa de Cambleton)

Playa de Cambleton

244-03 cyber de Charlotteville

cyber de Charlotteville

245-04 la sobrina de la señora Lucia de Marau en el cyber de Charlotteville

la sobrina de la señora Lucia de Marau en el cyber de Charlotteville

246-05 el fondeo visto desde Charlotteville

el fondeo visto desde Charlotteville

249-06 playa de Pirates Bay

playa de Pirates Bay

250-07 atardecer en los dos cabos de Man of War Bay

atardecer en los dos cabos de Man of War Bay

251-07 atardecer en los dos cabos de Man of War Bay (1)

atardecer en los dos cabos de Man of War Bay

235-08 Vistas de Scarborought o city no name (2)

Vistas de Scarborought o city no name

236-08 Vistas de Scarborought o city no name (3)

Vistas de Scarborought o city no name

237-08 Vistas de Scarborought o city no name (4)

Vistas de Scarborought o city no name

238-08 Vistas de Scarborought o city no name (5)

Vistas de Scarborought o city no name

239-08 Vistas de Scarborought o city no name

Vistas de Scarborought o city no name

240-08 Vistas de Scarborought o city no name (1)

Vistas de Scarborought o city no name

241-08b vistas de Scarborougth o city no name

vistas de Scarborougth o city no name

242-09 fondeo desde la montaña
fondeo desde la montaña
234-10 pesca de mini tunido

pesca de mini tunido

247-11 ojotes

ojotes

248-12 el pelicano de Urtzi

el pelicano de Urtzi

243-13 el simbolo del Caribe
el simbolo del Caribe

Fotos Travesía San Salvador de Bahía al Caribe Sur

202-01 Despedida en Salvador, Sergio, Roger y Ubaldo

Despedida en Salvador, Sergio, Roger y Ubaldo

203-02 Despedida en Salvador, Sergio, Roger y Ubaldo

Despedida en Salvador, Sergio, Roger y Ubaldo

204-03 Despedida en Salvador, Sergio, Roger y Ubaldo (2)

Despedida en Salvador, Sergio, Roger y Ubaldo

200-04 Salida del Centro Nautico

Salida del Centro Náutico

201-05 Salida del Centro Nautico

Salida del Centro Náutico

206-07 waterfront de Salvador 

waterfront de Salvador

205-06 El Farol de Barra

El Farol de Barra

207-08 atardecer

atardecer

208-08b atardecer

atardecer

209-09 escribiendo crónica de su padre y moqueando

escribiendo crónica de su padre y moqueando

210-10 track de Salvador a Cabo Carcanhal

track de Salvador a Cabo Carcanhal

211-11 tormentas vistas en el radar

tormentas vistas en el radar

212-11b tormentas vistas en el radar

tormentas vistas en el radar

213-12 track pasado Carcanhal y rumbo Tobago

track pasado Carcanhal y rumbo Tobago

214-13 fastos del 2º paso del Ecuador (1)

fastos del 2º paso del Ecuador

215-13 fastos del 2º paso del Ecuador

fastos del 2º paso del Ecuador

216-14 navegando a tres velas

navegando a tres velas

217-14 navegando a tres velas  (1)

navegando a tres velas

218-15 las empanadillas de Encalna

las empanadillas de Encalna

219-15b las empanadillas de Encalna

las empanadillas de Encalna

220-16 track con el Amazonas por babor

track con el Amazonas por babor

221-17 track con las Guayanas

track con las Guayanas

222-18 track bordo a babor a Tobago

track bordo a babor a Tobago

12 de Abril. Fondeados en Pirates Bay

Esta mañana una pareja de pequeños pajarillos intenta de nuevo hacer su nido en el saco de la vela mayor. Hace unos días, en el fondeo anterior, también lo intentaron y tuvimos que deshacérselo para no causarles un trauma mayor cuando estuviera terminado.

Tienen un aspecto entre lo que sería un gorrión por el tamaño y una golondrina por color y porte, son muy lindos. De vez en cuando se instalan en los guardamancebos de proa, siempre están revoloteando por la popa, vigilándonos para poder continuar con su trabajo. Esta vez les vamos a dejar y si quieren que se vengan a Trinidad.

Ya hace una semana que arriamos bandera por nuestro luto. Hoy, volvemos a izarla, porque como dicen Miguel y María, la vida tiene que seguir su curso.

Ahora estamos fondeados justo enfrente de la pequeña playa de Pirates Bay, un poquito más alejados del pueblo y del resto de la flota, que en un momento determinado fue muy numerosa y nos sentimos con poco espacio vital, teniendo en cuenta que estamos en una bahía de gran tamaño, más de una milla de diámetro, resultaba absurdo estar incómodos con esa situación.

Aquí ahora podemos bañarnos con más o menos ropa y tener una intimidad que antes había desaparecido. Al estar situados más cerca de la entrada de la bahía, hemos echado la caña, primero con restos de comida en el anzuelo, carne de sol brasilera, longaniza y por último gambas congeladas compradas en La Graciosa (Lanzarote) allá por julio del año pasado. ¡Eureka! Les han gustado y en dos días hemos pillado 3 pescados llamados aquí big eyes, o sea, ojotes. Su aspecto es similar al besugo, con color rojo intenso cuando salen del agua y se va convirtiendo en grisáceo después. Ayer cenamos uno, cocinado al horno con cebolla y patatines y resultó bien rico.

Este domingo pudimos ver la pesca colectiva de la que habla Emma Mora en su libro “De Montserrat a los Mares del Sur”, en esta ocasión era poca gente y la red salió con pocos peces, posiblemente no sea la época de entrada de los grandes cardúmenes. A propósito, nos está encantando, aunque ya habíamos leído este libro, la narrativa de Emma. Ahora releemos sólo lo que corresponde a los lugares que estamos visitando para usarlo de guía. La información que aporta de los sitios que conocemos se ajusta mucho a nuestros criterios.

Después de la pesca con red, otros pescadores aparecieron por la bahía: un bando numeroso de delfines de gran tamaño deambularon de babor a estribor y de estribor a babor, así como en nuestra proa, durante casi una hora, permitiéndonos disfrutar de sus evoluciones y filmar en video los coletazos que daban al agua repetidamente, quizá para espantar la pesca hacia donde estaban los demás.

La semana pasada en un pequeño autobús, que llaman maxi taxi y en la compañía de Tove y Pierre, del PJUSKE, fuimos a Scarborough, capital de la isla, de unos mil habitantes y situada en el SE, o sea, justo al extremo opuesto de donde estamos nosotros. El recorrido por unas carreteras estrechas y muy sinuosas, duró hora y media. Cada vez que veíamos aparecer un coche por la derecha, en semejantes carreteras, nos daba un vuelco el corazón. Hay que meter en el disco duro que estamos en un país de la Brithish Commonwealth y que como los ingleses, conducen por la izquierda. Desde nuestra ventanilla, pudimos contemplar las distintas bahías que configuran la costa E de Tobago: Kings Bay, Queens Bay, Princess Bay, Goldsborough Bay, Barbaddos Bay y otras. Todas bien bonitas aunque de arenas grises. Pequeñas lanchas de pesca en todas ellas, similares a las de aquí. La vegetación típicamente caribeña con una paleta de colores muy amplia, rojizos, tostados, ocres, amarillos y toda la variedad de verdes, de los más claros a los más oscuros. Se alternan los grandes arboles de mangos y frutos del pan, con palmeras, cocoteros, cañaveras, árboles a los que empiezan a asomar los brotes primaverales, plantas ornamentales, croton o similares y un montón de flores.

Cada pocos minutos parada discrecional del auto para recoger o dejar pasajeros. La mayor parte de los que van a la capital, muy bien vestidos, las señoras con trajes de chaqueta y sombreritos, casi todo el mundo bien aseado y perfumado.

En cada pueblo su buen estadio de football, también usado para los partidos de críquet que aquí parece ser el deporte rey y del que tienen famosos jugadores.

Scarborough es algo así como city no name, bastante anárquico, desordenado y poco glamuroso. Ese día había un gran crucero con su gran proa casi por encima de nuestras cabezas. Pudimos comprar frutas y verduras, así como unas cervecitas. Por la tarde regresamos bastante cansados al barco, pues el viaje de vuelta fue de dos horas y los asientos del microbús no son demasiado confortables.

A pesar de nuestro cansancio, Peter nos estaba esperando para invitarnos a cenar en su barco, STELLA MARIS. Preparó un kingfish bien rico, acompañado de arroz y ensalada de verduras. Como no hubo bebidas alcohólicas, la velada fue más corta y temprano pudimos descansar.

Prácticamente toda la semana pasada, con el comienzo glorioso que contamos del domingo al amanecer con el cura dando voces a diestro y siniestro, tuvimos sermones vespertinos. Aquí, además del cura, actuaba una señora que se desgañitaba hasta perder el habla. Sonaba tremenda, daba pánico y no entendíamos que pudiera tener adeptos.

El fin de semana, como colofón, gran concentración de feligreses, instalados en la calle, en bancos bajo unas grandes carpas, seguían sufriendo las peroratas y embestidas de sus directores espirituales. Una comida comunal puso el broche de oro.

Mientras tanto, en el campo de deportes próximo, partido de críquet que duró dos días.

Con todo este jolgorio, los bares y casas de comidas estaban a tope.

Seguimos teniendo pereza para levar el ancla de este fondeo y dirigirnos a Trinidad, lo seguimos retrasando porque estamos muy bien aquí.