13 de Noviembre de 2021

Día 11 de noviembre.

Aunque nunca arriamos mayor, algunas horas la usamos a la vez que el motor, cuando el viento es demasiado flojo para mantener rumbo y velocidad adecuados.

Siempre nos hemos resistido a utilizar el motor si el barco se podía mover con el viento, aunque fuera despacio y en ocasiones cambiando un poco el rumbo, pero ahora que estamos en una zona donde los frentes se suceden y que estamos con tan precaria información meteorológica, no queremos desperdiciar la ventana de la que parece estamos disfrutando.

Tenemos meteo facilitado por un mercante, que “parece”, o así nos interesa, ser bueno. Es de hace 3 días, hasta mañana día 12. Lo malo es que nos queda otro día para llegar y en las cercanías de la costa es donde el problema del choque de la corriente de Agulhas con el viento fuerte puede poner la situación difícil.

Ningún barco a nuestro alrededor al que pedir información. Con la BLU seguimos oyendo conversaciones, nadie nos escucha a nosotros y no oímos canales de meteo.

Carlos se va poniendo nervioso con la perspectiva y decide cambiar el rumbo. Iremos a Richard’s Bay lo que nos ahorra 60 Nm y nos deja llegar de día.

Por la noche Sam consigue que un chino le busque información meteorológica, es el único barco que aparece en nuestra derrota y el chino en principio le contesta que el tiempo va a estar nublado, pero insistiendo e insistiendo busca lo que necesitamos y la perspectiva es buena.

Consejo de ancianos y cambio de rumbo. Volvemos a Durban.

Día 12

Hoy ha sido un día para enmarcar. Empezamos con una tormenta, no muy intensa, pero con descarga eléctrica. Después abrió el día y nos las prometimos tan felices. El viento debía llegar hasta los 15 kts. pero él no lo sabía, así que siguió subiendo y subiendo hasta los 29 kts. con unas olas en consonancia que nos ponían el estómago del revés.

Cambios y más cambios en el aparejo para conseguir tranquilidad y no perder el rumbo a Durban.

Para completar la jornada, cuando el viento se había reducido un poco, tormentas por todas partes a nuestro alrededor y sobre nosotros. Los rayos iluminaban toda la bóveda celeste y les veíamos caer alrededor. Cagazo completo, al menos por mi parte.

Día 13

A las 3 de la mañana no se podía aguantar el movimiento desordenado del barco. Nuevo cambio de aparejo y de rumbo. Otra vez vamos a Richard’s Bay, que nos queda en rumbo más favorable y a menos distancia.

El viento sigue haciendo de las suyas, se dispara, rola, incordia a tope, hasta que el capitán toma la decisión salomónica de pasar de él. Cerramos vela de proa, dejamos la mayor, rizada como estaba y a motor y rumbo directo nos dirigimos a puerto.

Estamos a 16,5 Nm y aparecen cirros en el cielo, también empieza a bajar la presión atmosférica y eso según Jimmy Cornell puede suponer que viene una rasca y que no debe pillarte en la zona de las 100 brazas. Nos lo hemos estudiado y esa profundidad está a unas 9 millas de la costa, así que sin más espera, a toda leche, a puerto.

Entramos a las 12 UTC. Se ha nublado otra vez, pero no parece grave. En cualquier caso estamos mejor amarrados en el muelle de Inmigración.

Como este es un sitio más doméstico que Durban, no nos han confinado hasta pasar la prueba COVID. Incluso parece que pueden hacérnosla hoy y la representante de OSASA, la asociación amateur que ayuda a los veleros, nos ha dicho que podemos, uno de nosotros, ir al restaurante que tenemos aquí al lado y pedir la cena para que nos la traigan a bordo.

Los chicos han decidido que iremos todos a cenar.

También nos ha contado que en la tormenta de ayer le cayó un rayo a un velero y se ha quedado sin instrumentación. Acaba de llegar ahora y lo tenemos en nuestra proa. Lo siento por él, pero menos mal que no fue el PRATI.

El resumen de la travesía es:

Salimos de Port Louis (Mauritius) el día 2 de noviembre a las 10 UTC

Llegamos a Richard’s Bay (South Africa) el día 13 de noviembre a las 12 UTC

Hemos navegado 1.610 Nm. en 265 horas, de las cuales 80 las hemos hecho a motor.

Y el resumen del resumen es que ha sido una travesía dura, con toda la incertidumbre que provoca no tener información meteorológica en una zona tan difícil como ésta.

Ahora que ha pasado y que ya estamos en Africa, tengo que decir que hemos tenido mucha suerte a pesar de los malos ratos, no hemos vivido esos 40 kts. de viento, de los que por esta zona, se habla con frecuencia, no hemos tenido averías y nosotros estamos sanos y salvos.

Ahora toca esperar una ventana propicia para seguir hacia el S.

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