Rumbo al W. Australia 7

Ya hemos arribado

El último día de travesía no fue tan monótono como nos habíamos imaginado. El viento que nos había abandonado volvió a soplar, con F-3-4 y dirección SSE e inmediatamente volvimos a izar. Fueron solo 5 horas, pero nos animaron un poco.

En el horizonte comenzaron a aparecer las siluetas de diferentes islas que decoraron el atardecer.
High Peak, Middle Island, Hotspur Island y después luces de fondeos. A 20 millas de destino, contabilizamos 28 barcos fondeados, teniendo en cuenta que solo anotamos los de más de 200 m. ¡Que feria! No es que hubiera ningún problema, pero como final de travesía y en plena noche, fue bastante cansado.

Procuramos ir lo más despacio posible para llegar de día y efectivamente entramos en el Puerto de Mackay a las 7 de la mañana, hora local. Acabamos de restar otra hora a la diferencia horaria con España.

Una vez en puerto, siguiendo a babor paralelos a la escollera, se accede a la Marina de Mackay.
Aquí nos a barloamos al pantalán de suministro de gasoil, como nos habían indicado, enarbolando bandera amarilla, para esperar a las autoridades.

Hemos recorrido 1.005 Nm. en 165 horas. 132 a vela.

Estamos en las coordenadas

Latitud.- 21° 06’69 S
Longitud.- 149° 13’51 E

Ya hemos avanzado 25° al W desde que salimos de New Zealand.

El trámite oficial, un poco largo, pero sin problemas.
La Policia de Fronteras nos ha precintado en uno de nuestros armarios, los medicamentos que no están autorizados aquí, sobre todo calmantes potentes que llevamos, bastante caducados por cierto, para el caso de una fractura o similar. Cuando salgamos del país podemos desprecintar.

La inspección de Quarentine, siempre la más temida, la pasamos sin pena ni gloria. Venir de New Zealand, habiendo pasado allí año y medio, dejó de lo más tranquila a la funcionaria y se llevó lo mínimo de fruta y verdura que quedaba a bordo y por supuesto las basuras.

A cambio de tan buen servicio de recogida, la factura tiene tela: 280 €. Nunca habíamos pagado nada semejante y mira que hemos recorrido.

Así que entre lo que pagamos por las Visas y esta factura de hoy, sale caro venir a Australia 🇦🇺 y eso que la casa la ponemos nosotros.

Estamos ya instalados en un atraque de la Marina y hemos salido a comer un buen steak con una cervecita, antes de hacer los honores a la “spanish siesta” de la que todo el mundo ha oído hablar.

M. Herrero