O.K. Mackay

 

Ya  hace más de una semana que estamos en Mackay.

El track de nuestra travesía hasta aquí.

Imágenes del fondeo que tanto nos sorprendió

Y ahora desde tierra.

Ya podemos hablar un poco del entorno.

Mackay, cuando la buscamos por primera vez en Internet, apareció en la Wikipedia como una ciudad de 4.000 habitantes y en parte la elegimos por su pequeño tamaño, como puerto de entrada.

Estamos en el Departamento de Queensland y específicamente en la Region de Whitsunday.

Aquí, charlando con los vecinos de atraque, nos enteramos de que tiene unos 120.000 habitantes y con una búsqueda más específica, basada en el censo de los últimos años, hemos llegado a 128.000. Esto sí que  es crecimiento demográfico.

El centro de la ciudad, que seguramente es el que tiene los cuatro mil habitantes, es pequeño, con calles en cuadrícula y edificios de una o dos alturas, la mayor parte de ellos totalmente anodinos. Empresas de todo tipo, tiendas, algún edificio singular y poco más.

Altísimas palmeras tanto en el centro como en los alrededores de la ciudad y una calle principal con unos cuantos bares, cafés y restaurantes. Buen ambiente.

Alrededor de este centro y a lo largo de kilómetros y kilómetros, urbanizaciones para todos los gustos. 

Hemos paseado por el norte hasta Shoal Point. En el horizonte, islas y más islas, playas grandes y por primera vez el aviso de prevención por la presencia de cocodrilos 🐊 

Estamos en la estación seca y los días se suceden luminosos. Mucho frío por la noche, hasta 10° de mínima y en las horas centrales del día buenas temperaturas. 

La Marina es digna de mención. Está construida dentro de un gran espigón, de unos 12 – 15 m., construido con piedras muy grandes. Tiene que absorber las mareas que pueden llegar a los 6 m de amplitud. En marea baja, los barcos parece que están en el fondo de una gran piscina.

Uno de sus lados, la separa del puerto comercial, otro es para edificios, jardines, restaurantes y hoteles. Los otros dos lados sirven de base a una carretera que lleva hasta la boya roja de entrada a puerto y permite disfrutar de las visitas del mar.

Este lugar es un buen refugio para la estación de ciclones. Parece ser que con el ultimo ciclón que pasó por estos pagos, el agua saltó el muro y para remediarlo han elevado con piedras gigantes el muro exterior de la carretera, algo más de 2 metros.

Nos paseamos por ella y quedamos admirados de la cantidad y el tamaño de las piedras acumuladas. Ni los incas en sus buenos tiempos.

Esta región es eminentemente azucarera, nos rodean campos de caña y según hemos leído, surte de azúcar a todo Australia. Su otra gran fuente de riqueza es la minería del carbón. 

Los barcos gigantescos que esperan en el fondeo, cargan el mineral para llevarlo por vía marítima. Ahora tiene sentido ese número de barcos fondeados.

La ciudad cubre todas las necesidades que pudiéramos tener, con el único inconveniente de que queda bastante lejos. Hay un gran centro comercial, donde ya nos procuramos la tarjeta Sim local  para volver a estar comunicados. 

Cosas curiosas, en los supermercados no se vende alcohol. Los estupendos vinos australianos hay que conseguirlos en tiendas especializadas.

Hemos encontrado, en un Delicattesen,  sardinas en aceite marca Escuris, nos ha hecho ilusión y hemos recordado las compras que hicimos, directamente en la fábrica de La Pola do Caramiñal, lástima que no tengan mejillones en escabeche, una de las cosas que echamos de menos, porque no los hemos encontrado en ninguna parte.

La Marina alquila coche por horas y eso nos da movilidad, es otro buen servicio que ofrecen.

Tuvimos suerte en el atraque, sólo hay ocho barcos habitados permanentemente y uno de ellos está a nuestra popa. un catamaran llamado SANGRIA. Con ellos hemos compartido charlas, informaciones interesantes y cena a bordo.

Nos han ido presentando al resto de los vecinos, tienen muy buen rollo, se reúnen por las tardes, a las 5, para tomar vinos, cada vez en un barco diferente.

Nosotros habíamos rehusado lo de empezar a beber vino a las 5 de la tarde, pero al final, como somos fáciles, nos hemos apuntado a la reunión del sábado y lo hemos completado con ir en grupo a comer el domingo a las 12. A esa hora empezamos con los aperitivos, después la comida, de vuelta a la Marina, seguimos en otro catamaran y así hasta más de las 6, en que huimos para no acabar perjudicados 🥴, que marcha tienen.

De momento hemos decidido quedarnos aquí unos días más. El motivo es el viento, que está soplando bastante y no resulta muy agradable en los fondeos a los que pensamos dirigirnos desde aquí, en las Islas Whitsunday.

M.Herrero