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12 de enero, pasado por agua

Seguimos en la Caleta Emilita. La lluvia ha caído toda la noche y casi todo el día. Así y todo, Begoña y Carlos han hecho una incursión a tierra. Son unos valientes.

En el PRATI, como ocurrió la vez anterior, han hecho aparición las humedades en los techos de los camarotes. Esta vez pensamos que lo podíamos evitar ventilando y ventilando cada día, un montón de horas. Resulta que lo único que hemos conseguido es tener el cata como un carámbano toda la mañana y las humedades, aunque en menor medida, están aquí.

Hemos sustituido los techos por unas telas, hechas a medida con la máquina de a bordo, para que no quede el ambiente tan feo. Así, cada mañana, podrán soltarse y secar lo que haga falta. Para completar el capítulo del agua, nos acaban de dar el meteo por la radio y parece ser que tenemos una semana por delante de lluvias.

En cuanto a la navegación, las condiciones no son muy buenas. Quizá zarpemos mañana hacia el siguiente fondeadero, en Caleta Akar o Brecknok y esperar por allí el mejor momento para cruzar el Canal Ocasión hacia el norte.

Estamos recibiendo, una vez más, los comentarios de los amigos y en este caso de los familiares de Begoña y Carlos que siguen con especial interés nuestro recorrido. Casi a diario podemos leerlos y no acompañan en la travesía.

Gracias por estar ahí.

Caleta Brecknock

Estamos en posición

Latitud.- 54º 32´68 S

Longitud.- 71º 54´64 W

Ayer navegamos durante 13 horas para avanzar 70 millas en nuestro recorrido hacía el Pacífico. Por primera vez en esta navegación las velas de proa se desplegaron e hicieron su trabajo durante una parte del recorrido.

Los vientos de fuerza 4 y 5, con componentes SW lo hicieron posible.

En Caleta Emilita llovió sin descanso y el pronóstico también era de lluvias para este día, sin embargo el sol hizo su aparición en algunos momentos, entre nubes y claros y solo llovió de vez en cuando, lo que ya nos pareció una maravilla.

Las temperaturas oscilaron entre 6,7 y 9,8º y el agua está a 9º. En travesía la sensación térmica es de 0º y vamos pertrechados con 3 y 4 capas de ropa. Las capotas, cuyos vinilos que estaban opacos se sustituyeron por unos nuevos en Ushuaia, con cambio del sentido de apertura de las cremalleras, que ahora permiten abrir solo un resquicio por la parte superior para aumentar la visibilidad, son un elemento absolutamente imprescindible.

El recorrido está tachonado de bajos y piedras en muchas zonas, con lo que la vigilancia en navegación se debe hacer en el exterior y con mucha atención. Las cartas electrónicas, por estas latitudes, están descompensadas e incompletas. La mayor parte del tiempo el barco lo sitúan en tierra, lo que hace imprescindible navegación a vista. Cada vez que llega un chubasco fuerte, la visibilidad se reduce y la incertidumbre de en que punto estamos exactamente, aparece.

Salimos rumbo SW. En el través de Bahía Rosa, por el Canal Ballenero, recurvamos al NW. Entre Isla Stewart e Isla Basket aparece, por babor, una ventana al Pacífico. Luego doblamos Isla Georgiana y entramos en el Canal Brecknock para fondear en Caleta Brecknock, Seno Ocasión. Travesía a motor apoyada por el foque y solo a vela, con foque y Génova, unas 10 millas por el Canal Ballenero.

En la ventana al Pacífico aparece mar de fondo y oleaje. La Bahía Desolada, es el siguiente punto y como no podía ser de otra manera, está yerma, sin ninguna vegetación. Que triste debía resultar llegar a ella desde mar abierto, esperando encontrar las bondades de la costa y que lo que hubiera fuera algo tan pobre.

A las 8 de la tarde, hora local, entramos en el Seno Ocasión. Es un lugar totalmente diferente a los fondeaderos anteriores. Altas paredes de granito, con formas redondeadas, trazan este fiordo. La vegetación es escasa, concentrada en las partes bajas, el agua, en distintas cascadas, nos acompaña con su incansable sonido. Sobrecoge y cuando los últimos rayos de sol iluminan alguna de las zonas, sentimos un momento de respeto casi religioso por lo que la naturaleza puede ofrecer a nuestros sentidos.

Hoy la previsión es de vientos fuertes y lluvia y toca quedar a resguardo. Estamos fondeados con ancla y 5 cabos a tierra en un rincón donde apenas cabe el barco.

A diez millas del Estrecho de Magallanes

Tras la jornada de descanso en Caleta Brecknock, donde no paró de llover ni un momento, volvimos a ponernos en camino. Esta vez no madrugamos mucho y milagrosamente la lluvia paró en el momento de soltar las amarras.

Nos dirigimos al Paso Adelaida y desde allí al Canal Bárbara. El viento, se fue poniendo propicio y enseguida desenrollamos foque y génova para apagar el motor y navegar como más nos gusta.

Poco a poco las cartas electrónicas empiezan a parecerse a la realidad y aunque todo el camino está lleno de islotes, piedras y bajos, no hemos tenido ningún problema. El capi siempre en su puesto y el resto de la tripulación colaborando con el estudio de derroteros y cartas de papel, formamos un equipo muy seguro.

El frío, un día más, de bigote. Hoy no hemos superado los 9º y como el viento ha sido portante, entraba en la bañera y agudizaba la sensación gélida.

Apenas llovió en todo el día y tuvimos momentos estupendos, navegando a vela a más de 10 kts. A pocas millas del fondeadero, tuvimos que enrollar el génova para ralentizar la marcha, daba miedo en un lugar tan lleno de obstrucciones, llevar semejante ritmo.

Justo al momento del atraque cayó un chubasco que nos puso pingando. Para un día que habíamos librado.

El fondeo de hoy se llama Puerto Nutland, lo de puerto es un eufemismo. Parece ser que en tiempos hubo un pequeño pantalán del que solo quedan algunos puntales en la playa. La realidad es una pequeña ensenada de escasa profundidad, entre 1 y 4 metros, llena a rebosar de cachiyuyos que nos entorpecieron la entrada y presumimos que aún sea peor en la salida, porque la cadena del ancla suele cargar bolas gigantes de todos los que va agarrando por el fondo y hará falta el machete para soltarlos. Además de esto, estamos de costado a los vientos dominantes. Vamos, que no es de los mejores fondeaderos.

La posición es:

Latitud.- 53º 54´641 S

Longitud.- 72º 20´854 W

Nos acaban de dar las previsiones para mañana y son de vientos bastante suaves y ausencia de lluvia. Nos quedaremos aquí a disfrutar de un fondeo sin lluvia.

Begoña y Carlos salen a tierra en cualquier situación y hacen excursiones bajo la lluvia. Nosotros, menos intrépidos, esperamos a los días buenos que siempre acaban apareciendo.

Ya estamos a 16 de enero, hoy hace 18 años que mi padre, Felipe, nos dejó. Sigo añorándolo y le recordamos Carlos y yo, por su bondad y el amor que nos dio en vida.

Como siempre se ha dicho que nadie muere del todo mientras alguien le recuerde, hoy, Felipe, mi padre, sigue vivo a diez millas del Estrecho de Magallanes en la Tierra de Fuego.

Navegando Magallanes

Hoy, día 17, arrumbamos al Estrecho de Magallanes. El Paso Shag, cuyas corrientes, en función del momento de marea, habíamos estudiado con detalle, resultó de lo más llevadero por el viento flojo que estamos teniendo el día de hoy, sin respetar siquiera el horario recomendado. Corrientes y remolinos en la angostura, aunque de baja intensidad.

Cerca ya de Magallanes, el gran espectáculo: cóndores en las alturas, leones marinos en derredor, algunos haciendo piruetas cerca de los patines, a modo de exhibición circense. Un montón de aves marinas, tan escasas hasta este momento y para completar…….. las ballenas. En ese momento contamos hasta cinco. Asoman sus aletas, doblan el lomo y ¡abajo! Al cabo de unos momentos, aparecen por otra parte. Los chorros característicos las delatan. Bajamos velocidad y hacemos círculo para disfrutar el momento.

Nos faltan ojos para ver tantas cosas a la vez y estamos como locos, corriendo de proa a popa y viceversa.

Desembocamos en el Estrecho de Magallanes, por el Canal Bárbara, con sol en el cielo. Es un espectáculo lo que nos rodea. Todo alrededor montañas. Estamos como dentro de una gigantesca plaza de toros. Siempre con cumbres nevadas, algunas montañas yermas y otras con una vegetación espesa, justo hasta la línea del agua, como si estuviéramos en la Bahía de Ilha Grande.

El Beagle nos enamoró en su día. El Estrecho de Magallanes también. Por momentos como estos pasamos frío y soportamos las condiciones extremas de esta parte del planeta.

Navegación plácida a vela, vientos flojos, de fuerza 3-4, que van rolando desde WSW, pasando por el S y terminando en el N con fuerza 2 y casi nada en la última hora.

Cruzamos el Paso Inglés y el Paso Tortuoso, con corrientes de hasta 3 kts. en contra, para fondear en la Caleta Borja.

En esta caleta, donde en su momento fondeó Joshua Slocum, cumplimos con la tradición y atornillamos a un árbol una placa con el nombre de nuestro barco, fecha y tripulantes. Elegimos un lugar cercano a la placa que dejaron los del Juan Sebastián El Cano en su viaje de 1.967. Vecinos importantes para el PRATI.

Nuestra posición en la Caleta Borja es:

Latitud.- 53º 31´71 S

Longitud.- 72º 29´97 W

La previsión meteorológica es de vientos flojos para los 2 días siguientes y queremos aprovecharlos para salir de Magallanes. No habrá descanso dominical, pero sí paella.

19 de diciembre, Patagonia

Ya estamos fuera de Tierra del Fuego. Hemos navegado el Magallanes con condiciones distintas. Ayer fue un día triste, nublado, con vientos muy cambiantes. Empezamos la travesía con vientos de 15 kts. que en racha se acercaban a los 30 y después de un par de horas surfeando y con velocidades estupendas, fue bajando de intensidad y nos pasamos el resto de la travesía alternando motor y velas para cubrir las 59 millas que nos separaban del fondeadero de Caleta Uriarte, ya cerca del final del Estrecho de Magallanes.

Esta caleta la usan los pescadores de Punta Arenas por su tranquilidad, incluso en condiciones duras. En este momento es una balsa de aceite.

De madrugada se oyeron pisadas rápidas por la cubierta. La first mate, al tiro, como se dice en Chile, ya estaba en el salón. A un paso de la puerta de entrada, un mustélido de buen tamaño, unos 80 cm., creemos que un chungungo, salió por patas al notar movimiento dentro. Es posible que estén acostumbrados a buscar comida en los pesqueros fondeados por la orilla. No dio tiempo ni a ser inmortalizado. Menos mal que no habíamos dejado nada al fresco, como hacemos otras veces, ya que la temperatura exterior es parecida a la de las neveras.

Hoy hemos cruzado Magallanes, de Sur a Norte por el Paso del Mar. El viento de fuerza 5, con rachas de 6 y el oleaje del Pacífico, hicieron bastante movida la travesía de ceñida. Después al internarnos por el Canal Smyth, rumbo al Norte, el mar se aplanó y el viento fue bajando como nos está ocurriendo cada día. De hecho la última hora la hemos navegado a motor.

Entramos, como teníamos previsto, en la Caleta Colworth y justo en la entrada y bajo un montón de cachiyuyos, encontramos piedra. Avanzábamos muy lentamente y el barco quedó encallado en un patín. Fue tan suave la varada que con los dos motores atrás, salimos sin problemas, al menos a la vista. Esta tarde, con calma y con cámara subacuatica, veremos el alcance de los pequeños desperfectos, si los hubiere.

Ante esta circunstancia, cambiamos de fondeadero y en la orilla de enfrente del Canal Smyth, encontramos otro de entrada muy angosta, llamado Caleta Dardé, donde estamos fondeados en mitad de una ensenada circular muy amplia, rodeada de montañas y frondosa vegetación.

La Posición es:

Latitud.- 52º 28,65 S

Longitud.- 73º 35,47 W